Antinea entraba a las nueve de la mañana pero a las siete ya estaba despierta. Sentía su cuerpo descansado como hace mucho tiempo no lo hacía. Estaba disfrutando la sensación de ella apoyada en esa cama tan cómoda cuando de pronto se dio cuenta que esa cama no podía ser la suya. Dubitativa abrió los ojos y miró al techo intentando saber dónde estaba. Años atrás, al inicio de esa aventura, le había pasado seguido encontrarse en cama ajena, en departamento ajeno rodeada de brazos desconocidos. Esperaba que no fuera eso, sin embargo su duda se dispersó al sentir el aroma de alguien que conocía. Ahí estaba a su lado dormido. Micca parecía un ángel. Los sentimientos encontrados de Antinea se desbordaban de su pecho y una sensación abrumadora recorrió todo su ser. No entendía por qué no podía controlarse como muchas veces antes lo había hecho. Empezaba a cuestionarse por qué seguía jugando ese juego a sabiendas que cada vez él lograba desarmarla más fácilmente. Había hecho lo que siempre había hecho; ser una patana, ser grosera y cínica y aún así él seguía insistiendo. Habían cogido, y él seguía apareciendo. Se sentó en la cama para mirarlo. Su piel uniforme, sus hermosos chinos negros, su cuerpo perfecto. Suspiró para ella. ¿Quién era él? No sabía nada de él. Ni siquiera se había tomado la molestia de preguntarle quién era, qué hacía. Intentó recordar lo que le había dicho pero era como una página en blanco; se odió en ese momento por su mala memoria. Recordó el restaurante a dónde la había llevado y luego las salas vacías del museo. Recordó cuando Luc le llevó la despensa para que pudiera comer y como ella lo había tratado de gorila. Se sintió avergonzada por su comportamiento pero tenía una explicación para eso. Ya le habían roto el corazón anteriormente y ahora que su vida comenzaba a marchar bien, no quería que una tontería como un enamoramiento unilateral hiciera que todo su equilibrio desapareciera como ya antes le había pasado.
Micca comenzó a moverse y abrió los ojos al sentir que lo miraban. Se quitó el cabello de la cara para verla bien y después tiró de ella para que ella regresará a dormir.
-Vamos bonita, ven a acá.
Antinea se dejo llevar por la palabra bonita y se puso a su lado sintiendo los brazos de él rodeandola. Su corazón empezó a palpitar aceleradamente. De pronto se volteó y le plato un beso.
-Pensé que podíamos quedarnos a dormir nada más por el simple hecho de poder despertar y tener un bulto para abrazar. - dijo él.
-Si, claro, pero te veías tan apetitoso ahí que me dieron ganas.
-No vayas a trabajar - le dijo. - Me tomaré el libre y así podemos pasarlo juntos.
-No puedo, - dijo- espera, le marcare a Jannin, tal vez ya no se siente mal y puede ir.
Se levantó de la cama y se dirigió hacía su bolso. Le marcó a Jannin y habló con ella mientras se paseaba en el cuarto. Micca se levantó para preparar el café matinal.
-Jannin, hola, oye ¿te sientes mejor? ¿irás a trabajar hoy? Yo sé que había quedado que te cubriría pero surgió algo.
-Algo o alguien - le contestó ella mientras reía.-Claro, estoy mejor, además estoy harta de estar aquí metida. ¿Cómo se llama?
-¿Quién?
-Antinea, te conozco. Conozco ese tono de voz, es el mismo que usaste cuando hablabas de tu salida al museo.
-Si, ya, es él.
-Mira, yo sé que no somos muy cercanas, y que tú no me consideras tu amiga pero quieras o no lo soy. Iré a trabajar si me marcas en la noche y me cuentas de él.
Antinea suspiró para ella. Odiaba tener amigas por eso, siempre querían que pasaras horas por teléfono contando cada minúsculo y poco importante detalle de la cita que tenías.
-Bonita, el café ya está - dijo Micca.
-Ah! con que hasta bonita eres. Pásala bien Antinea.
Antinea se dirigió a la cocina. Quizás era la primera vez en todos esos meses que prestaba atención consciente a Micca y a su vida. La cocina era blanca con negra, todo muy minimista. Micca tomaba su café con el torso descubierto. -¿Acaso eres una broma? - dijo riendo - No había notado lo musculoso que eres.
Micca rió tímidamente como si lo que acababa de escuchar fuese nuevo; sonaba nuevo viniendo de ella.
-Entonces, ¿te quedas?
-Si, supongo, sólo que no tengo ropa.
-Me tome la molestia de pedirle a Luc que te comprará algunas cosas, si no te molesta.
-¿Por qué juegas a ser el novio controlador? - le dijo Antinea frunciendo el ceño. Micca no supo como reaccionar a dicho comentario. Se puso de repente pálido como si temiese que ella se fuera.
-No... no quería darte esa impresión.
-Creo que no te conozco, más bien es eso - dijo ella mientras que bebía de la taza. Ella ni si quiera se había dado cuenta de lo que acababa de sucederle a Micca. -Regreso a la cama, estoy muerta, ¿vienes?
Micca no contesto.
-Anda, hablemos y besemonos.
Primero empezaron los besos pero Micca realmente quería hablar con ella.-Mira, tienes razón, las cosas no pueden seguir así, quiero conocerte en serio. No quiero que pienses que nada más es sexo, porque... -quería decirlo pero no lo hizo. -porque si.
-Lo sé, soy un caos. La verdad estuve en la mañana pensando todo lo que me habías dicho de ti y no tengo ni puta idea de quién eres. La verdad es que me haz agarrado en mal momento. Hace menos de un año terminé con un novio que me causo muchos pesares. Decidí entonces que no quería nada de eso. Y antes de él hubieron otros que nada más me usaron. - Antinea vio cómo Micca empezaba a fruncir el ceño.
-Yo jamás me voy a ir.
Antinea sabía exactamente a qué se refería. -Calma galán no sé trata de eso bueno, si, se trata de joder. Si alguien te coge y se va, no pasa nada. El problema es que no sé iban. El sexo es lo de menos, es algo que pasa cuando estás borracho y la cruda te permite lamentarte lo suficiente. Cuando se quedan a desayunar, me empiezan a visitar, todo eso empieza a ser un problema.
Micca no entendía a qué se refería.
-Mira guapo, no intentes ponerte en mis zapatos, bueno, en los de una fémina, piensa con eso - dijo señalando su paquete.- O mejor dicho, no pienses en eso, velo como espectador. Imagina que hay una muchacha que te gusta físicamente en un bar. Ella se acerca y se pega a ti. Empiezan una danza para demostrar que tan bien están hechos para copular. Tú tomas el control y la sacas de ahí para terminar enrollandose en la parte traserade tu auto. Al día siguiente, se encuentra parada fuera de tu trabajo, quiere que vayan a desayunar juntos, después en las noches te marca para ver si estás bien. Empiezas a contarle cosas de ti, de tu familia, de tu pasado. Te acompaña en tus momentos más oscuros y un día se da cuenta que ya no puede más y desaparece. Ahí querido es cuando te han jodido, te haz enamorado.
-Pensaba que era por el sexo.
-Ayuda, pero el sexo se remplaza.
-No creo, las mujeres con quienes he salido no han sido así, porque bueno, dejo en claro el tipo de relación que tendremos.
-¿Se enamoraron de ti?
-Supongo
-Ves. Seguro hiciste algo de esa ecuación. Lo haces conmigo, me buscas y me marcas.
-Si pero es la primera vez que hago eso, por eso lo hago tan mal. Siempre las llevo al restaurante a dónde te lleve y... -no terminó la frase.
-Ah es verdad, el empleo que me ofreciste.
Micca se puso tenso. No sabía como iba a continuar la platica ni cómo iba a reaccionar. -Mira Micca, la verdad no me importa cómo le hayas hecho antes. En algún momento me va a dar curiosidad y querré saber y tendrás que hacer algo más que pasarte la mano entre el cabello y acomodarte los chinos para distraerme. - Micca bajo la mano, era justamente lo que estaba haciendo. -Vamos, a ver si vamos a pasar todo el día encerrados aquí, quiero que me cuentes qué haces. Pondré atención, lo prometo.
-¿En serio no sabes? - le dijo sorprendido.
-No, por qué debería de saberlo.
-Porque todo mundo lo sabe. Por eso hay un grupo de locas fanaticas que quieren salir conmigo. Por eso tengo tanta seguridad.
-El día del museo no tenías.
-El día del museo me escape, necesitaba un respiro.
-¿Entonces?
-Antinea, ¿en serio?
-Si.
-Digamos que compro y vendo obras de arte.
-Habías dicho que trabajaban en relaciones internacionales. Ves, empiezan la serie de mentiras.
-Deja acabo carajo, - dijo estresandose. No sabía por qué con ella se estresaba tanto, como si cada cosa que dijera fuese importante porque ella podría desaparecer en cualquier momento. Se reprochó a sí mismo por decir carajo pero no sabía como sacar su mal humor. - Lo siento, trabajo de cierta manera en relaciones internacionales. Mi abuelo tenía una colección de obras de arte que había heredado de su padre y así quien sabe cuantas generaciones. Esas obras de arte fueron robadas durante la segunda guerra mundial. Mi bisabuelo no se fiaba de nadie. Después de la destrucción masiva de todo, incluso de su espíritu, el creía que si decía algo acerca de esos cuadros, los nuevos dirigentes las tomarían como suyos. Así que el secreto se guardó. Después pasaron a mi abuelo quién también contagiado, un poco, por la mentalidad de su padre, decidió exponerlas siempre en su casa y prometió que no dijéramos nada a nadie. Antes de morir, él ya era un hombre sabio que había visto como el mundo había cambiado y decidió heredarnos a cada miembro de la familia uno o dos cuadros para que nosotros decidiéramos el porvenir de ellas. Mi familia fue quién más recibió, ya sabrás lo que sucedió después. Mi hermana recibió dos, y yo tres, uno para cada uno de mis padres. Al resto de la familia nada más le dio uno; en total eran diez. Mis tíos estaban muy enojados y decidieron demandar a mis padres diciendo que habían sido ellos quienes habían cambiado el testamento. La familia se destruyó por completo y empezaron a pasar cosas raras cerca de nosotros. Entraban a nuestra casa con tal de robarlas. Así que decidimos venderlas. Yo sé que el arte no debería de traer beneficios monetarios y menos si ni siquiera eran nuestros pero gracias a eso mi hermana y yo pudimos estudiar en buenas universidades y ser lo que somos ahora.
-No iba a decir nada acerca de eso.
- Tu cara me decía que iba a haber algún reproche de ese tipo. La familia de mi padre era muy pobre. Y la familia de mi madre también. Ellos se escolarizaron gracias a que vendieron esos cuadros. Tuvimos dinero suficiente para que pudieran estudiar sin preocuparse de quién pagaba qué cosa.
- ¿y tus demás tías y tíos?
-Son dos tías y un tío. Ellas se casaron con hombres ricos. Una de ellas vive en Dubai con su esposo, un gran empresario que tiene el cuadro colgado en su despacho como amuleto de la suerte. Mi otra tía vive en Cannes pero viaja por todo el mundo su esposo es director cinematográfico. Mi tío, en cambio, él esta desaparecido. Intento robarnos los cuadros y después intento hacerlo al museo así que huyó. No sabemos dónde esté.
-¿Y tu hermana?
-Ella vive en Londrés, es bailarina. Y mis papas gracias a la educación que pudieron recibir ahora tienen mucho dinero. Ambos estudiaron administración y gastronomía y bueno, supongo que te imaginas el final.
-¿Y tú?
-Yo fui quién más dinero obtuvo porque tenía más cuadros. Pague mi universidad y estudie relaciones internacionales e historia del arte al mismo tiempo. Conocí mucha gente e hice mis practicas en distintos museos de toda Europa, así que conozco bien como funciona esas transacciones. Aquel día que vi estaba teniendo un mal día. Me metí en un problema por mi ex novia. Su padre comercia obras de arte y como terminamos y fue muy violento el asunto, quería llevarse todas las obras que están ahí.
-Ex novia loca ¿hu? ya empezamos con esas historias. Mejor saberlas de una vez.
-En realidad no quiero hablar de eso, nada más creo que es importante que lo sepas. No hay una, hay varias. Y hay varias más que no eran mis novias pero están locas. También quiero que sepas que nadie sabe esto. Todos piensan que soy un junior que heredo una fortuna de sus padres ricos porque para todo el mundo los Docong aparecimos de la nada siendo ricos. Y es verdad, sólo que eramos de abajo antes. La estrategia que usamos fue que preparamos todo y cuando ya estaba listo y funcionábamos bien, nos dimos a conocer públicamente.
Antinea sonrió, le gustaba como sonaba como un hombre de negocios. -Ya hemos hablado, besemonos ahora -le dijo mientras se le acercaba. Recostó su cabeza sobre su hombro y se quedaron así un buen rato sin moverse, sin hacer nada. Micca pensaba en todo lo que acababa de revelarle a ella, a una desconocida, porque en realidad eso era. Antinea en cambio pensaba que estaba jodida; él la iba a joder en todos los sentidos. Por más que intentaba no repetir lo que siempre le pasaba, parecía que era inevitable.
Micca rió tímidamente como si lo que acababa de escuchar fuese nuevo; sonaba nuevo viniendo de ella.
-Entonces, ¿te quedas?
-Si, supongo, sólo que no tengo ropa.
-Me tome la molestia de pedirle a Luc que te comprará algunas cosas, si no te molesta.
-¿Por qué juegas a ser el novio controlador? - le dijo Antinea frunciendo el ceño. Micca no supo como reaccionar a dicho comentario. Se puso de repente pálido como si temiese que ella se fuera.
-No... no quería darte esa impresión.
-Creo que no te conozco, más bien es eso - dijo ella mientras que bebía de la taza. Ella ni si quiera se había dado cuenta de lo que acababa de sucederle a Micca. -Regreso a la cama, estoy muerta, ¿vienes?
Micca no contesto.
-Anda, hablemos y besemonos.
Primero empezaron los besos pero Micca realmente quería hablar con ella.-Mira, tienes razón, las cosas no pueden seguir así, quiero conocerte en serio. No quiero que pienses que nada más es sexo, porque... -quería decirlo pero no lo hizo. -porque si.
-Lo sé, soy un caos. La verdad estuve en la mañana pensando todo lo que me habías dicho de ti y no tengo ni puta idea de quién eres. La verdad es que me haz agarrado en mal momento. Hace menos de un año terminé con un novio que me causo muchos pesares. Decidí entonces que no quería nada de eso. Y antes de él hubieron otros que nada más me usaron. - Antinea vio cómo Micca empezaba a fruncir el ceño.
-Yo jamás me voy a ir.
Antinea sabía exactamente a qué se refería. -Calma galán no sé trata de eso bueno, si, se trata de joder. Si alguien te coge y se va, no pasa nada. El problema es que no sé iban. El sexo es lo de menos, es algo que pasa cuando estás borracho y la cruda te permite lamentarte lo suficiente. Cuando se quedan a desayunar, me empiezan a visitar, todo eso empieza a ser un problema.
Micca no entendía a qué se refería.
-Mira guapo, no intentes ponerte en mis zapatos, bueno, en los de una fémina, piensa con eso - dijo señalando su paquete.- O mejor dicho, no pienses en eso, velo como espectador. Imagina que hay una muchacha que te gusta físicamente en un bar. Ella se acerca y se pega a ti. Empiezan una danza para demostrar que tan bien están hechos para copular. Tú tomas el control y la sacas de ahí para terminar enrollandose en la parte traserade tu auto. Al día siguiente, se encuentra parada fuera de tu trabajo, quiere que vayan a desayunar juntos, después en las noches te marca para ver si estás bien. Empiezas a contarle cosas de ti, de tu familia, de tu pasado. Te acompaña en tus momentos más oscuros y un día se da cuenta que ya no puede más y desaparece. Ahí querido es cuando te han jodido, te haz enamorado.
-Pensaba que era por el sexo.
-Ayuda, pero el sexo se remplaza.
-No creo, las mujeres con quienes he salido no han sido así, porque bueno, dejo en claro el tipo de relación que tendremos.
-¿Se enamoraron de ti?
-Supongo
-Ves. Seguro hiciste algo de esa ecuación. Lo haces conmigo, me buscas y me marcas.
-Si pero es la primera vez que hago eso, por eso lo hago tan mal. Siempre las llevo al restaurante a dónde te lleve y... -no terminó la frase.
-Ah es verdad, el empleo que me ofreciste.
Micca se puso tenso. No sabía como iba a continuar la platica ni cómo iba a reaccionar. -Mira Micca, la verdad no me importa cómo le hayas hecho antes. En algún momento me va a dar curiosidad y querré saber y tendrás que hacer algo más que pasarte la mano entre el cabello y acomodarte los chinos para distraerme. - Micca bajo la mano, era justamente lo que estaba haciendo. -Vamos, a ver si vamos a pasar todo el día encerrados aquí, quiero que me cuentes qué haces. Pondré atención, lo prometo.
-¿En serio no sabes? - le dijo sorprendido.
-No, por qué debería de saberlo.
-Porque todo mundo lo sabe. Por eso hay un grupo de locas fanaticas que quieren salir conmigo. Por eso tengo tanta seguridad.
-El día del museo no tenías.
-El día del museo me escape, necesitaba un respiro.
-¿Entonces?
-Antinea, ¿en serio?
-Si.
-Digamos que compro y vendo obras de arte.
-Habías dicho que trabajaban en relaciones internacionales. Ves, empiezan la serie de mentiras.
-Deja acabo carajo, - dijo estresandose. No sabía por qué con ella se estresaba tanto, como si cada cosa que dijera fuese importante porque ella podría desaparecer en cualquier momento. Se reprochó a sí mismo por decir carajo pero no sabía como sacar su mal humor. - Lo siento, trabajo de cierta manera en relaciones internacionales. Mi abuelo tenía una colección de obras de arte que había heredado de su padre y así quien sabe cuantas generaciones. Esas obras de arte fueron robadas durante la segunda guerra mundial. Mi bisabuelo no se fiaba de nadie. Después de la destrucción masiva de todo, incluso de su espíritu, el creía que si decía algo acerca de esos cuadros, los nuevos dirigentes las tomarían como suyos. Así que el secreto se guardó. Después pasaron a mi abuelo quién también contagiado, un poco, por la mentalidad de su padre, decidió exponerlas siempre en su casa y prometió que no dijéramos nada a nadie. Antes de morir, él ya era un hombre sabio que había visto como el mundo había cambiado y decidió heredarnos a cada miembro de la familia uno o dos cuadros para que nosotros decidiéramos el porvenir de ellas. Mi familia fue quién más recibió, ya sabrás lo que sucedió después. Mi hermana recibió dos, y yo tres, uno para cada uno de mis padres. Al resto de la familia nada más le dio uno; en total eran diez. Mis tíos estaban muy enojados y decidieron demandar a mis padres diciendo que habían sido ellos quienes habían cambiado el testamento. La familia se destruyó por completo y empezaron a pasar cosas raras cerca de nosotros. Entraban a nuestra casa con tal de robarlas. Así que decidimos venderlas. Yo sé que el arte no debería de traer beneficios monetarios y menos si ni siquiera eran nuestros pero gracias a eso mi hermana y yo pudimos estudiar en buenas universidades y ser lo que somos ahora.
-No iba a decir nada acerca de eso.
- Tu cara me decía que iba a haber algún reproche de ese tipo. La familia de mi padre era muy pobre. Y la familia de mi madre también. Ellos se escolarizaron gracias a que vendieron esos cuadros. Tuvimos dinero suficiente para que pudieran estudiar sin preocuparse de quién pagaba qué cosa.
- ¿y tus demás tías y tíos?
-Son dos tías y un tío. Ellas se casaron con hombres ricos. Una de ellas vive en Dubai con su esposo, un gran empresario que tiene el cuadro colgado en su despacho como amuleto de la suerte. Mi otra tía vive en Cannes pero viaja por todo el mundo su esposo es director cinematográfico. Mi tío, en cambio, él esta desaparecido. Intento robarnos los cuadros y después intento hacerlo al museo así que huyó. No sabemos dónde esté.
-¿Y tu hermana?
-Ella vive en Londrés, es bailarina. Y mis papas gracias a la educación que pudieron recibir ahora tienen mucho dinero. Ambos estudiaron administración y gastronomía y bueno, supongo que te imaginas el final.
-¿Y tú?
-Yo fui quién más dinero obtuvo porque tenía más cuadros. Pague mi universidad y estudie relaciones internacionales e historia del arte al mismo tiempo. Conocí mucha gente e hice mis practicas en distintos museos de toda Europa, así que conozco bien como funciona esas transacciones. Aquel día que vi estaba teniendo un mal día. Me metí en un problema por mi ex novia. Su padre comercia obras de arte y como terminamos y fue muy violento el asunto, quería llevarse todas las obras que están ahí.
-Ex novia loca ¿hu? ya empezamos con esas historias. Mejor saberlas de una vez.
-En realidad no quiero hablar de eso, nada más creo que es importante que lo sepas. No hay una, hay varias. Y hay varias más que no eran mis novias pero están locas. También quiero que sepas que nadie sabe esto. Todos piensan que soy un junior que heredo una fortuna de sus padres ricos porque para todo el mundo los Docong aparecimos de la nada siendo ricos. Y es verdad, sólo que eramos de abajo antes. La estrategia que usamos fue que preparamos todo y cuando ya estaba listo y funcionábamos bien, nos dimos a conocer públicamente.
Antinea sonrió, le gustaba como sonaba como un hombre de negocios. -Ya hemos hablado, besemonos ahora -le dijo mientras se le acercaba. Recostó su cabeza sobre su hombro y se quedaron así un buen rato sin moverse, sin hacer nada. Micca pensaba en todo lo que acababa de revelarle a ella, a una desconocida, porque en realidad eso era. Antinea en cambio pensaba que estaba jodida; él la iba a joder en todos los sentidos. Por más que intentaba no repetir lo que siempre le pasaba, parecía que era inevitable.
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