Luc llegó por ella.
- ¿Y Micca? Había quedado con él, podría dejar de hacer eso de mandar personas.
-Él tuvo que arreglar unas cosas pero dijo que llegaba al restaurante que escogieras media hora más tarde.
-Entonces dile que nos vemos otro día, apesto y me gustaría regresar a mi casa.
-Señorita Ricci - le dijo Luc - por favor, él va a llegar nada más que tenía que resolver algunos asuntos de trabajo.
Antinea suspiró y se subió al coche. Le pidió a Luc que decidiera el restaurante que quisiera siempre y cuando fuera cerce de Republique para que pudiera regresar rápido a su casa, estaba cansada. Daban casi las cuatro y ella ya había comenzado a comer porque moría de hambre. A las cuatro y media Micca llegó con un ramo de flores para disculparse. Estaba guapisimo, vestido con un traje gris oscuro bien planchado, una camisa blanca que contrastaba perfectamente y unos zapatos negros bien lustrados. La sombra de la barba del día anterior había desaparecido y ahora estaba perfectamente limpió y perfecto. Su chinos también habían desaparecido pues llevaba el cabello con gel hacía atrás. Sonrió para ella, se veía mejor con los chinos sueltos pero aún así no había perdido el carisma que tenía. Su corazón empezó a palpitar desde el momento en que entró al restaurante, después cuando sus miradas se cruzaron no sólo sintió eso sino que parecía que mariposas pululaban dentro de ella; era insoportable. Micca al verla intentó esconder su emoción sin lograrlo. Se dirigió rápidamente hacía ella esperando que haber llegado una hora y media tarde no desatará una serie de preguntas que no quería contestar, pero sabía que eso sería casi imposible.
-Lo siento.
-Está bien, comencé sin ti porque tenía mucha hambre. - dijo mientras continuaba comiendo su spaguetti.
-¿Cómo estuvo tu día?
-Cansado, quería regresar a mi casa cuando Luc me dijo que ibas a llegar después pero él insiste tanto en que te vea que me abruma. - dijo sin pensar en sus palabras. - Bueno, pues a lo que venimos - dijo segura mientras Micca intentaba esconder su cara de incertidumbre. Rezaba porque no le preguntara dónde había estado.
-¿Cuántos años tienes?
-¿Qué?
-Si, ¿Cuántos años tienes? ¿Cómo se llaman tus papas? ¿Dónde naciste? ¿Quién es tu pintor favorito? Ya sabes, cuéntame ese tipo de cosas para "conocernos"
-Ehm... ¿A qué viene todo esto? Hemos pasado meses saliendo...
-No semanas, hemos salido varias veces durante varios meses, que juntandolo se reduce a apenas unas dos semana. Así que comienza a responder - dijo mientras se metía un gran bocado de spaguetti en la boca.
-Ojala te comieras otra cosa así - dijo sin darse cuenta, se le había escapado un pensamiento en voz alta.
- ¿Perdón?
-Lo siento, lo dije en voz alta - dijo apenado. En fin, me llamo Micca.
-No pregunte eso, deja de estar pensando en cosas sexuales.
-No puedo - dijo mientras recibía su plato; había pedido lo mismo que ella.
-Continua entonces...
-Ah si, tengo 27 años, voy a cumplir 28 dentro de unos meses, en diciembre. No te diré el nombre de mis papás, no quiero que los busques en Internet. Mi pintor favorito es... no sé, me encanta el periodo impresionista pero a todos les gusta eso. Hay una pintora que me gusta mucho, se llama Remedios Varo, "La creación de los pájaros" es de mis favoritas, el periodo surrealista me gusta mucho pero lo mismo, a quién no le gusta eso, y ¿a ti?
-Interesante, me gusta ese periodo también.
-¿Qué más quieres que te diga? Ya te he dicho mis secretos más oscuros - dijo guiñándole el ojo y después pensó que en realidad no le había dicho nada sobre sus secretos más oscuros; a la mente se le vino la puerta cerrada en su departamento.
- Quiero invitarte a un evento - le dijo -. Pero...
-Pero te doy vergüenza - dijo bromeando
-Claro que no bonita, me encantaría que todo el mundo supiera que estamos juntos.
Bonita, la palabra que siempre la desarmaba, salió de su ensimismamiento - ¿Estamos juntos? - rió - ¿desde cuándo?
-Bueno, a mi me gusta pensar que empezamos a estar juntos. Por eso quiero que me acompañes.
-¿Qué evento es? - dijo - Claro que te voy a acompañar, no voy a dejar que andes todo guapo por ahí.
Micca sonrió y bajó la mirada, a él sólo le pasaba eso con ella.
-Mis papas van a celebrar su aniversario en uno de sus restaurantes. Habrá mucha gente, amigos de ellos, clientes de ellos, gente muy rica.
-Si claro.
-Pero ¿entiendes lo que va a pasar una vez que nos presentemos juntos?
-Si, sonrío y saludo y ya ¿no?
-Hay bonita, - dijo tiernamente - una vez que nos vean juntos, todos van a saberlo y todo mi pasado va a caer encima.
-¿Acaso me estás advirtiendo de algo?
-Si, mis ex novias van a aparecer, y una va a estar ahí - dijo casi en murmuros.
-La del papá y los cuadros.
-Si. Ahí va a estar, pero probablemente otras chicas con quien he salido no van a estar contentas.
No dijeron nada más. Micca la llevó a su casa y Antinea se sintió feliz estando ahí sola. Le hubiera gustado que subiera y hubieran tenido sexo desmesurado porque siempre que lo veía, una necesidad de fusionarse con él aparecía. A Micca le pasaba lo mismo pero también le gustaba quedarse con las ganas, además había notado que cuando pasaba eso, Antinea siempre quería verlo y ese día no fue la excepción pues antes de irse, después del largo beso lleno de pasión y deseo contenido, Antinea le había pedido comer juntos al día siguiente. Él llegaría temprano, para tener más tiempo con ella.
***
El resto de la semana comieron juntos y pasaba lo mismo, platicaban un poco de sus vidas para conocerse mejor. Antinea resultó muy interesada en él especialmente cuándo hablaba de arte. A pesar de la fachada de hombre de negocios trajeado, existía dentro de él un gran conocimiento casi innato referente al arte. Le asombraba cómo había aprendido a conciliar el arte con los negocios sin que hubiese más peso en algún lado. El viernes Antinea trabajaba en el turno de la noche así que no se vieron, pero Luc la recogió para llevarla a su casa. Micca estaba "resolviendo asuntos". Tener una vida así, tan activa, comenzaba a cansarle y es que antes de Micca, se dedicaba a ir al trabajo y regresar a su casa para descansar y hacer sus cosas. Desde que Micca y ella "estaban juntos", tenía poco tiempo para hacer lo que le gustaba sin embargo le gustaba mucho verlo. Cuando llegaron a su casa Luc le dio una bolsa.
-Te lo mandó Micca, para el sábado.
Era verdad, había quedado que iría con él el sábado. Subió a su departamento y abrió la caja como si fuera un regalo del día de navidad. Lo que encontró dentro fue un vestido de princesa color crema precioso. La parte de arriba era de dos texturas diferentes, tenía unas mangas de una tela casi transparente que después se unían con una tela que formaba un corazón en su pecho y después caía hasta sus pies. Pensó que era demasiado, pero todo lo que le pasaba con Micca era demasiado. Después encontró otra caja con unos zapatos. "¿Qué?" pensó. Eran unos enormes zapatos con un tacón de aguja gigante; 12 cm pensó. Esa noche sería complicada. Se puso el vestido rápidamente y le gustó como se veía. Pensó como se peinaría. se recogió el cabello en una coleta, se veía muy sería, después se hizo una trenza baja con el cabello flojo y alborotado y le pareció que se veía mejor, pero decidiría al día siguiente. Después se puso los tacones y sentía como todo su cuerpo se quejaba. Caminó de un lado a otro pero el dolor en sus pies era insoportable. Pensó que quizás era por el arduo día de trabajo que acababa de tener así que se quitó todo y lo dejo en el sillón. Tomaría un buen baño y dormiría pero antes decidió mandarle un mensaje de agradecimiento.
"Gracias por el vestido y los zapatos, son demasiado pero contigo todo es demasiado. Estoy ansiosa de vernos mañana"
Al instante, Micca respondió:
"Nada es demasiado si es para ti bonita, nos vemos mañana"
Antinea sonrió como niña de primaria enamorada y se metió a bañar. Sabía que pronto comenzaría la crisis de nervios. Esto estaba yendo demasiado rápido y aunque lo sabía no podía frenarlo, de pronto nada más quería pasar tiempo con él, contrario a lo que se había prometido. Después de Sebastián ella misma había decido dejar todo eso de los noviazgos a un lado.
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