miércoles, 25 de junio de 2014

Cap. 14

Cuando llegaron, todas las miradas se dirigieron hacia ellos; era como si los hubiesen estado esperando. Antinea miró el lugar y aunque le parecía demasiado, comenzaba a acostumbrarse. Todo el lugar estaba decorado de un azul rey magnifico con destellos de oro por todas partes; estaba segura que si se acercaba a las paredes, estás en realidad estaban tapizadas por telas de terciopelo de ese azul. Le gusto mucho aunque reiteraba, le parecía demasiado. 

Micca saludo cortesmente a todos mientras apretaba su mano para asegurarse primero, que ella era real y segundo para darle confianza pues sentía que Antinea podía abrumarse rápido de la situación. No la conocía realmente, ella podía fingir que se sentía perfectamente bien aunque no lo hiciera, Sebastián la había enseñado bien a hacer eso. Micca tomó dos vasos de Champagne que los meseros repartían, le dio uno a ella y le dijo al oído que no se preocupara a lo que ella respondió que no lo haría. 
-Perdón, pero tengo que ser sociable. Finalmente, aquí hay negocios. 
-Lo entiendo - respondió ella antes de beber completamente la copa - estoy acostumbrada a ser un mueble que presumen. 
-No es eso es que... 
De repente, Micca vio borroso, comenzó a sudar en seco y su corazón palpitaba más rápido. Estaba viendo como su ex se dirigía hacia ellos. Él estaba consciente de que eso podía pasar pero al ver la cara de ella, la cuál denotaba verdadera molestia, temió y es que las mujeres realmente molestas pueden destruir vidas en segundas. 
-Micca, te estaba buscando. - dijo y mirando con desdén adjunto - Ah, los rumores son ciertos ¿quién es tu mascota nueva?
Micca trago saliva y sintió que el tiempo se hizo más lento. Tenía miedo de la reacción de Antinea, la miró de reojo y dijo -No es mi mascota nueva es mi novia. 
-¿Novia?, que tonterías dices, tú no sabes tener novia, será tu mascota, o tu empleada, pero - dijo mirando a Antinea - te advierto que él no sabe tener novias. 
-Así es, pero te equivocas- contestó Antinea calmadamente. Los nervios de Micca estaban saliendose de control. Se sentía sofocado como si el cuarto comenzara a hacerse cada vez más pequeño. 
-¿Perdón? - Dijo ella mirándola con desdén. 
-No soy su mascota, soy su mueble. 
Micca abrió los ojos de par en par y después comenzó a sonreír y volteo a verla. Cuando eso pasaba, todas las tormentas que estaban en su interior se apaciguaron y de sus ojos salía un destello de amor que no podía controlar. Entonces entendió que no había peligro alguno y él podía ahora tomar las riendas de la situación. 
-Lola, te presento a mi novia Antinea - le dijo sonriendo. 
-Como sea, - respondió Lola - quisiera hablar contigo de negocios, si a tu mueble no le molesta quedarse sola. 
-No, - interrumpió Antinea - no me molesta. 
-A ella no le molestara pero a mí si, yo no quiero dejarla ahí para que alguien más se adorne con ella - dijo guiñándole un ojo. -Además Lola, no tengo nada de que hablar contigo. -y muy serio concluyó - los negocios son entre tu padre y yo. No es lugar ni momento para tratar esos asuntos así que si nos permites. Mi bonita novia y yo vamos a saludar a mis padres. 
Cuando se dio la vuelta para irse, Lola se acercó a él y le dijo "esto no se queda así Micca". 
Claro que Micca sabía que acababa de desatar una bomba nuclear detonada por una mujer que se creía despechada pero estaba demasiado absorbido por lo que Antinea era como para preocuparse en ese momento. 

Saludaron a unas personas más, algunos políticos, algunos actores, algunas personas que nada más tenían la pinta de ser gente de negocios hasta que por fin  llegaron con sus padres. 
-Ahora si estoy nerviosa - dijo ella. 
-Acabas de pelearte con mi ex novia y estabas bien, pero cuándo hay que conocer a mis papas te pones nerviosa- Te desconozco - le dijo bromeando. 
-Ese es el problema Micca, no me conoces. 
Antes de que pudieran continuar la platica, la mamá de Micca se acercó a él a saludarlo dándole un abrazo efusivo mientras que su padre, muy formal simplemente le daba la mano. 
-Ella es - dijo Micca. 
-Con que la nueva novia - dijo su mamá con un tono que denotaba un poco de incertidumbre.  
Antiena comenzaba a cansarse con todo ese cuento de "la novia" especialmente con el "con que la nueva novia" ¿qué carajos significaba eso? o Micca tenía muchas o había presentado a muy pocas. 
-No soy su novia - le dijo cortesmente - le gusta decir eso nada más porque estamos saliendo. Además apenas hace unas horas me llego el memo de este noviazgo - le dijo sonriendo.
Extrañamente la madre de Micca sonrió con complicidad y le dijo - Pues mucho gusto. 
El padre de Micca también parecía sorprendido con su respuesta. La saludo y le hizo unas cuantas preguntas que lo convencieron de que era una buena chica. 
-Mira, - le dijo el padre de Micca - ahorita estamos un poco ocupados con tantos invitados, pero qué tal si vienes con nosotros la próxima semana a Cannes. Iremos a ver a mi hermana y pasaremos el fin allá. Así podrás contarnos de ti. 
-Claro, me encantaría. 
Micca apretó la mano de Antinea. Ella lo volteó a ver y se le acercó para susurrarle - Querías una novia ¿no? 
Micca sonrió.

El resto de la noche le pareció un tanto aburrida a Antinea, entre ser mueble y huir de Lola comenzaba a abrumarse. Quería irse, pero Micca se veía tan seguro y tan contento ahí hablando con los peces gordos que no quería interrumpirlo. 
-¿Aburrida bonita? - preguntó.
-Algo, pero no quiero interrumpirte, este es tu mundo. ¿Crees que Luc pueda llevarme a mi casa?
-No - le dijo cortante y después sonrió - te vas a dormir a la mía. 
-No tengo ropa. 
-Si, ya tienes.
-Pero... ya me quiero ir. 
-Yo también - le dijo sonriendo - Además Lola me va a volver loco, me purga que este intentando hablarte. 
-¿Ah si? 
-¿No lo haz notado? Anda por todas partes atrás de ti y anda diciendo cosas que, bueno me gustaría por eso que fueras a casa conmigo, quizás deberíamos de hablar de algunas cosas de mi pasado. 
-En realidad me gustaría que me montaras mientras intento dormir - le dijo sonriendole. 
Micca sintió de repente esa ola de calor y deseo que Antinea lograba evocar usando las palabras correctas. La tomo de la mano y sin despedirse de nadie desaparecieron.
A pesar del intento de Micca por salir de ahí sin ser advertidos por los fotógrafos, justo al despedirse, su madre llamó a varios de ellos para sacar una foto familiar para algún periódico local. Antinea se hizo a un lado para no intervenir en el cuadro familiar, pero Micca la jalo hacía él y salió en la fotografía. Sonriendo apenada negó con la cabeza como pensando que esta se la cobraría cara pues no estaba de acuerdo en nada de eso. Esperando su coche, un periodista llegó a hablar con Micca.
-Buenas noches Sr- Docong. Quisiera hacerle unas preguntas para poder hacer mi nota de esta noche.
Micca se pasó la mano por el cabello y antes de que le pudiera contestar el reportero continuó.
-Sólo quier saber el nombre de la señorita para las fotografías y - dijo con un tono más bajo - saber si ustedes están juntos.
-No - dijo Antinea, - Bueno, si estamos juntos pero no somos novios. Así que apreciaríamos que no pusieras nada sobre nosotros - le dijo sonriendo y fue como si el mismo efecto que tenía Antinea en Micca estuviese teniendo sobre el reportero. De pronto, Micca comenzó a sentir celos no porque ella estuviese coqueteando con él sino que  le molestaba que ese reportero recibiera atención de ella. El reportero asintió y se fue.

Cuando se subieron al coche Micca le dijo - Te voy a tener que castigar.
-¿Cómo? - le preguntó coquetamente - Pero Señor Docong, ¿qué le he hecho para que me quiera castigar? Intento portarme lo mejor que puedo cuando estoy con usted.
Cuando escuchó que le hablaba de usted, comenzó a excitarse.
-Estabas coqueteandole al reportero.
-No, lo estaba convenciendo para que nos dejara en paz y funciono.
Micca se pasó la mano por el cabello intentando peinarselo hacía atrás. -A mi no me pareció eso.
-¿Acaso estás teniendo un episodio de celos? ¿Es eso?
Micca no le respondió, se limitó a mirar hacía el horizonte mientras manejaba.
-Si vas a estar así, llévame a mi departamento. No tengo ganas de ir al tuyo.
-Vas a ir al mio... y te voy a castigar.

Antinea no protestó cuándo se dio cuenta que iban hacía el departamento de Micca. Tampoco dijo absolutamente nada cuando iban los dos en el elevador, ambos estaban en silencio. Antinea sabía que estaba molesto por el episodio con en el reportero pero no entendía bien el por qué. Ella había actuado como siempre, no había hecho nada distinto. Pensaba que era una exageración que tuviera celos. Ella era la que debería de haberse molestado por lo que había sucedido con la ex novia, y todo eso relacionado con "la nueva novia". Ahora era ella la que estaba molesta porque sus pensamientos estaban acabando con su calma. Cuando llegaron al departamento,  Antinea se quitó los zapatos y se dirigió a la habitación de Micca para buscar una camisa vieja y cambiarse. Micca se había servido un vaso de whisky con hielos y estaba sentado en la sala mirando a la nada.
-¿Estás borracho? - le preguntó Antinea.
-Si -dijo él.
-Pero, acabamos de llegar y no estabas así.
-Desde el restaurante de mis papás estaba mareado, decidí terminar de emborracharme aquí. Ha sido un día difícil, y luego tú siendo tan amistosa con todos, es demasiado para mi.
-¿De qué hablas? - Antinea en realidad no entendía qué es lo que estaba pasando. Se había comportado bien, según ella. De haber querido provocarlo, lo hubiera hecho y él estaría peor. Podía hacer que él rabiara de celos pero no era lo que quería. Se sentó a lado de él.- Micca, en serio ¿qué está pasando?
Micca en serio comenzaba a estar muy borracho. -Trabaja para mi - le dijo riendo - no, jamás trabajarías para mi. Las que han trabajado para mi siempre me idolatrean tanto que no tengo que preocuparme por si un reportero de tercera les habla.
-Sigues con eso, no es posible.
-¿Por qué no quieres ser mi novia?
-Porque no me conoces. Porque no te conozco. Me gustas pero no quiero una relación con nadie, y menos con alguien que es un junior que cree que puede mandarme porque tiene plata.
-Yo jamás querría eso carajo. Es que contigo siempre es así. - dijo y Antinea espero que terminará de hablar pero él ya había terminado.
-Me iré a dormir - le dijo Antinea y cuando se levantó, Micca la tomó de la mano.
-¿Quieres conocerme? - le dijo levantandose - vamos - le dijo y de la mano la llevó al cuarto que estaba cerrado. Abrió la puerta y dijo -Este soy yo.




Cap. 13

Micca llegó a su casa a las siete y media. Tocó el timbre y subió por las apretadas escaleras hasta su departamento. Ella aun no estaba lista, quería verse perfecta para él. Algo en Antinea estaba cambiando y no sabía si le gustaba o no, pero con ese vestido y la idea de "estar juntos" toda su nueva ideología de "vivir y olvidar" estaba perdiendo sentido. Siempre había tenido problemas con eso de conseguir pareja, siempre terminaban espantados. Dos habían desaparecido después de unos meses de estar juntos. Habían aplicado la ya tan conocida "voy por cigarros" y nunca regresaban. Incluso uno de ellos había cambiado su número telefónico como si Antinea fuese a perseguirlo. Después supo que él estaba casado, entonces entendió todo. Su maldita maña de no preguntarles nada la había llevado a ese tipo de problemas. Sebastián había sido otra historia. Él había intentado arduamente meterse en su mundo y cuando no pudo más había intentado aún con más empeño educarla; moldearla a su gusto. Había comenzado con el cabello, primero como sugerencia y luego como imposición. Ella por amor no se le había hecho algo tan horrible comenzar a usarlo como a él le gustaba. Sin embargo, después empezó a limitar su vestimenta. "Usas demasiados colores" se quejaba "Deja de ponerte esas tontas flores, no tienes seis años" dijo un día hasta que termino diciendo "No sales así conmigo Antinea". Antinea había soportado eso - porque no hay otra palabra para describirlo - hasta que le sugirió que dejara de trabajar en el restaurante de a jodida y estudiara una carrera administrativa. Le pidió que dejara de soñar y Antinea lo dejó. Con Micca no pasaba nada de eso. No era como si estuviese comparándolo con Sebastián. Su corazón se había roto por él y se había zurcido sólo gracias a su cinismo y el sabor de la libertad. Sin embargo, y sin comparación, era diferente con Micca. Ni siquiera lo pensaba, pero se emocionaba al verlo y quería que él la encontrara linda, no como con Sebastián pues era él quien le exigía ser como él quería. 

Antinea abrió la puerta y Micca suspiró y sonrió sin poder ocultar su entusiasmo. A sus ojos, Antinea evocaba todo lo que para él era arte. Ella aún no había terminado de prepararse, mechones caían sobre su cara pues una media trenza intentaba detener el desorden de su cabello. Micca estaba encantado de lo que veía. No traía mucho maquillaje - cosa que le pareció maravilloso pues para él, era muy linda tal cuál. 

-Aún no estoy lista - le dijo - pensé que llegarías más tarde. 
-Estoy nervioso, quería verte. - le dijo haciendo que Antinea sintiera su corazón acelerarse. 
Antinea sonrió -¿No soy yo la que debería de estar nerviosa?
-No, no conoces a mi familia ni conoces a la gente que la rodea. 
Antinea sintió calor de repente pues mientras él miraba a la nada diciendo esas palabras, ella lo estaba observando. Traía puesto un smoking negro, con una camisa blanca y una corbata de moño. Sus zapatos bien lustrados y su cabello hacia atrás como cuando se lo encontraba después del trabajo. 
-¿Por qué te peinaste? Me gustas más cuándo estás todo despeinado. 
-Entonces ¿te gusto? - le dijo coquetamente. 
-Si, - le djio acercandosele -creo que deberíamos - dijo mientras se sentaba en sus piernas - de -murmuro - relajarnos - concluyó y comenzó a besarle el cuello. 
El corazón de Micca comenzó a acelerarse, de la nada comenzó a tener calor y cómo si Antinea hubiese leído sus pensamientos, le fue desabrochando la corbata y después los botones de su camisa. Estaba petrificado y lo único que sentía perfectamente era su miembro poniéndose cada vez más erecto gracias al contacto de Antinea. Ella estaba al tanto de lo que estaba sucediendo. Sintió como se dilataba su clítoris aunque aún él no la hubiese tocado. De pronto sus labios se unieron y con fuerza, él comenzó a besarla reclamándola en silencio como suya. De pronto sus manos estaban por todas partes, el quería palpar todo su cuerpo, quería sentir la suave textura de su piel bajo sus dedos. Él la quería para él en ese momento y sabía que si eso pasaba, podían pasar toda la noche fusionándose. Sin embargo, sus pensamientos racionales fueron opacados por los movimientos de las caderas frotando su miembro reprimido. Instantáneamente metió la mano bajo el vestido y sintió el coño mojado de su futura novia. Ella comenzó a gemir mientras él frotaba su clítoris haciendo que ella moviera sus caderas aún más rápido. Los gemidos sofocados de ella hacían que él se prendiera más. Podría haber desgarrado su vestido en ese momento pero ella se detuvo y mirándolo a los ojos sonrió dándole a entender que quería más. Él bajo el cierre de su vestido y ella levantándose se despojó de esas telas mientras, de la mano, caminó con él dirigiéndose hacía su habitación.  
-Te voy a coger como nadie te ha cogido - le dijo él en automático arrepintiéndose de cada palabra que había dicho. 
-Hazlo - le dijo ella segura. 
Micca la empujo sobre la cama, se bajo los pantalones y la tomó por atrás penetrándola sin pensar en ella. Sus viejos hábitos resurgían y él no podía controlarse. Ella gemía cada vez más fuerte liberando así toda la tensión y embriagada de endorfinas. No tardó mucho en detener el acto para arrodillarse ante él y pedirle con una mirada que metiera su miembro erecto en su boca; se lo quería comer. Él comenzó a cogérsela por la boca afligido al principio por su actitud egoísta pero con cada succión que ella daba, él olvidaba que no quería mostrarle qué tan codicioso era cuándo se trataba de recibir placer. Antinea por su parte estaba disfrutando cada segundo pues sentía una excitación indescriptible al escuchar los ahogados gemidos de Micca. La voracidad dentro de ella creció tanto que de pronto lo tumbo en la cama y se montó en el moviendo sus caderas en círculos pensando en ella y en lo que sentía. Él le debía un orgasmo y ella estaba reclamándolo. 
Micca dijo jadeando - espera 
-No - dijo ella y siguió moviendo sus caderas haciendo que él también se moviera. Su orgasmo estaba llegando y esta vez, él no se lo robaría. Ambos se vinieron al mismo tiempo. Micca la abrazó y fue ahí donde volvió a estar consciente de con quién acababa de acostarse. La abrazó tan fuerte que Antinea comenzó a sentirse sofocada y se escapo de sus brazos para dejarlo, por segunda vez, sólo en esa habitación. Ella huyó a fumar, él tuvo que quedarse con sus pensamientos. Se supone que sería él quien tendría que irse y ella sentirse incomoda, así siempre había sido. Con Antinea siempre le pasaba lo contrario. Todo lo que él hacía con sus acostones era lo que ella le hacía a él. Sonrió mirando al techo, estaba seguro que ella era la mujer de su vida pero tenía que ir con cuidado. Primero tendría que hacerla su novia y tendría que ver si ella estaba dispuesta a acepar todo lo que era él, pasado y presente. Su celular sonó de repente. 
-Mierda - dijo - Son ya las nueve, teníamos que estar a las ocho. 
Antinea estaba toda despeinada. - Estás mejor así, despeinado. 
-Me encantaría que fueras conmigo así, sólo con tus bragas rosas que me prenden de una forma indescriptible, pero no quiero compartir con nadie el cuerpo de mi novia. 
Antinea abrió los ojos. ¿A qué hora había pasado de ser "estamos juntos" a "mi novia"? 
-No soy tu novia. 
Micca se dio cuenta de que acababa de cometer un error - Bueno, no aun bonita - le dijo sonriendo y ella desarmada por la mezcla de cabello chino cayendo sobre su cara, la palabra bonita y la sonrisa coqueta dejo pasar aquel error. 

Salieron de su casa a las nueve y media y llegaron al restaurante de los Docong a las diez. 
-Estoy nerviosa - dijo Antinea. 
-Si quieres podemos repetir lo que paso en tu depa bonita. 
Ambos sonrieron y Micca le dio la mano. -Por cierto, aunque no seas mi novia, lo eres. 
Antinea no sabía qué quería decir eso pero se dejo llevar como siempre lo hacía. Micca le abrió la puerta y le dio la mano para entrar juntos.
-Olvide los zapatos que me regalaste - dijo subiéndose el vestido y mostrandole los huaraches de cuero.
-No te preocupes, te ves linda así. 











martes, 24 de junio de 2014

Cap. 12

Luc llegó por ella. 
- ¿Y Micca? Había quedado con él, podría dejar de hacer eso de mandar personas. 
-Él tuvo que arreglar unas cosas pero dijo que llegaba al restaurante que escogieras media hora más tarde. 
-Entonces dile que nos vemos otro día, apesto y me gustaría regresar a mi casa. 
-Señorita Ricci - le dijo Luc - por favor, él va a llegar nada más que tenía que resolver algunos asuntos de trabajo. 

Antinea suspiró y se subió al coche. Le pidió a Luc que decidiera el restaurante que quisiera siempre y cuando fuera cerce de Republique para que pudiera regresar rápido a su casa, estaba cansada. Daban casi las cuatro y ella ya había comenzado a comer porque moría de hambre. A las cuatro y media Micca llegó con un ramo de flores para disculparse. Estaba guapisimo, vestido con un traje gris oscuro bien planchado, una camisa blanca que contrastaba perfectamente y unos zapatos negros bien lustrados. La sombra de la barba del día anterior había desaparecido y ahora estaba perfectamente limpió y perfecto. Su chinos también habían desaparecido pues llevaba el cabello con gel hacía atrás. Sonrió para ella, se veía mejor con los chinos sueltos pero aún así no había perdido el carisma que tenía. Su corazón empezó a palpitar desde el momento en que entró al restaurante, después cuando sus miradas se cruzaron no sólo sintió eso sino que parecía que mariposas pululaban dentro de ella; era insoportable. Micca al verla intentó esconder su emoción sin lograrlo. Se dirigió rápidamente hacía ella esperando que haber llegado una hora y media tarde no desatará una serie de preguntas que no quería contestar, pero sabía que eso sería casi imposible. 

-Lo siento.
-Está bien, comencé sin ti porque tenía mucha hambre. - dijo mientras continuaba comiendo su spaguetti.
-¿Cómo estuvo tu día?
-Cansado, quería regresar a mi casa cuando Luc me dijo que ibas a llegar después pero él insiste tanto en que te vea que me abruma. - dijo sin pensar en sus palabras. - Bueno, pues a lo que venimos - dijo segura mientras Micca intentaba esconder su cara de incertidumbre. Rezaba porque no le preguntara dónde había estado. 
-¿Cuántos años tienes? 
-¿Qué?
-Si, ¿Cuántos años tienes? ¿Cómo se llaman tus papas? ¿Dónde naciste? ¿Quién es tu pintor favorito? Ya sabes, cuéntame ese tipo de cosas para "conocernos"
-Ehm... ¿A qué viene todo esto? Hemos pasado meses saliendo...
-No semanas, hemos salido varias veces durante varios meses, que juntandolo se reduce a apenas unas dos semana. Así que comienza a responder - dijo mientras se metía un gran bocado de spaguetti en la boca. 
-Ojala te comieras otra cosa así - dijo sin darse cuenta, se le había escapado un pensamiento en voz alta. 
- ¿Perdón? 
-Lo siento, lo dije en voz alta - dijo apenado. En fin, me llamo Micca.
-No pregunte eso, deja de estar pensando en cosas sexuales. 
-No puedo - dijo mientras recibía su plato; había pedido lo mismo que ella. 
-Continua entonces...
-Ah si, tengo 27 años, voy a cumplir 28 dentro de unos meses, en diciembre. No te diré el nombre de mis papás, no quiero que los busques en Internet. Mi pintor favorito es... no sé, me encanta el periodo impresionista pero a todos les gusta eso. Hay una pintora que me gusta mucho, se llama Remedios Varo, "La creación de los pájaros" es de mis favoritas, el periodo surrealista me gusta mucho pero lo mismo, a quién no le gusta eso, y ¿a ti?
-Interesante, me gusta ese periodo también. 
-¿Qué más quieres que te diga? Ya te he dicho mis secretos más oscuros - dijo guiñándole el ojo y después pensó que en realidad no le había dicho nada sobre sus secretos más oscuros; a la mente se le vino la puerta cerrada en su departamento.
 - Quiero invitarte a un evento - le dijo -. Pero... 
-Pero te doy vergüenza - dijo bromeando 
-Claro que no bonita, me encantaría que todo el mundo supiera que estamos juntos. 
Bonita, la palabra que siempre la desarmaba, salió de su ensimismamiento - ¿Estamos juntos?  - rió - ¿desde cuándo?
-Bueno, a mi me gusta pensar que empezamos a estar juntos. Por eso quiero que me acompañes.
-¿Qué evento es? - dijo - Claro que te voy a acompañar, no voy a dejar que andes todo guapo por ahí. 
Micca sonrió y bajó la mirada, a él sólo le pasaba eso con ella. 
-Mis papas van a celebrar su aniversario en uno de sus restaurantes. Habrá mucha gente, amigos de ellos, clientes de ellos, gente muy rica.
-Si claro.
-Pero ¿entiendes lo que va a pasar una vez que nos presentemos juntos? 
-Si, sonrío y saludo y ya ¿no?
-Hay bonita, - dijo tiernamente - una vez que nos vean juntos, todos van a saberlo y todo mi pasado va a caer encima. 
-¿Acaso me estás advirtiendo de algo?
-Si, mis ex novias van a aparecer, y una va a estar ahí - dijo casi en murmuros. 
-La del papá y los cuadros. 
-Si. Ahí va a estar, pero probablemente otras chicas con quien he salido no van a estar contentas.

No dijeron nada más. Micca la llevó a su casa y Antinea se sintió feliz estando ahí sola. Le hubiera gustado que subiera y hubieran tenido sexo desmesurado porque siempre que lo veía, una necesidad de fusionarse con él aparecía. A Micca le pasaba lo mismo pero también le gustaba quedarse con las ganas, además había notado que cuando pasaba eso, Antinea siempre quería verlo y ese día no fue la excepción pues antes de irse, después del largo beso lleno de pasión y deseo contenido, Antinea le había pedido comer juntos al día siguiente. Él llegaría temprano, para tener más tiempo con ella. 


***

El resto de la semana comieron juntos y pasaba lo mismo, platicaban un poco de sus vidas para conocerse mejor. Antinea resultó muy interesada en él especialmente cuándo hablaba de arte. A pesar de la fachada de hombre de negocios trajeado, existía dentro de él un gran conocimiento casi innato referente al arte. Le asombraba cómo había aprendido a conciliar el arte con los negocios sin que  hubiese más peso en algún lado.  El viernes Antinea trabajaba en el turno de la noche así que no se vieron, pero Luc la recogió para llevarla a su casa. Micca estaba "resolviendo asuntos". Tener una vida así, tan activa, comenzaba a cansarle y es que antes de Micca, se dedicaba a ir al trabajo y regresar a su casa para descansar y hacer sus cosas. Desde que Micca y ella "estaban juntos", tenía poco tiempo para hacer lo que le gustaba sin embargo le gustaba mucho verlo. Cuando llegaron a su casa Luc le dio una bolsa.
-Te lo mandó Micca, para el sábado. 
Era verdad, había quedado que iría con él el sábado. Subió a su departamento y abrió la caja como si fuera un regalo del día de navidad. Lo que encontró dentro fue un vestido de princesa color crema precioso. La parte de arriba era de dos texturas diferentes, tenía unas mangas de una tela casi transparente que después se unían con una tela que formaba un corazón en su pecho y después caía hasta sus pies. Pensó que era demasiado, pero todo lo que le pasaba con Micca era demasiado. Después encontró otra caja con unos zapatos. "¿Qué?" pensó. Eran unos enormes zapatos con un tacón de aguja gigante; 12 cm pensó. Esa noche sería complicada. Se puso el vestido rápidamente y le gustó como se veía. Pensó como se peinaría. se recogió el cabello en una coleta, se veía muy sería, después se hizo una trenza baja con el cabello flojo y alborotado y le pareció que se veía mejor, pero decidiría al día siguiente. Después se puso los tacones y sentía como todo su cuerpo se quejaba. Caminó de un lado a otro pero el dolor en sus pies era insoportable. Pensó que quizás era por el arduo día de trabajo que acababa de tener así que se quitó todo y lo dejo en el sillón. Tomaría un buen baño y dormiría pero antes decidió mandarle un mensaje de agradecimiento. 
"Gracias por el vestido y los zapatos, son demasiado pero contigo todo es demasiado. Estoy ansiosa de vernos mañana"
Al instante, Micca respondió: 
"Nada es demasiado si es para ti bonita, nos vemos mañana"
Antinea sonrió como niña de primaria enamorada y se metió a bañar. Sabía que pronto comenzaría la crisis de nervios. Esto estaba yendo demasiado rápido y aunque lo sabía no podía frenarlo, de pronto nada más quería pasar tiempo con él, contrario a lo que se había prometido. Después de Sebastián ella misma había decido dejar todo eso de los noviazgos a un lado. 




miércoles, 18 de junio de 2014

Cap. 11

Al ver como se iba, algo dentro de Micca se apagaba. Había pasado un excelente día y hubiera querido prolongarlo, incluso pensó en tomarse unas vacaciones. Pero sabía que nada más abriera su computadora tendría atiborrada su bandeja de entrada y su buzón de voz estaría igual; no era común en él desaparecer de esa manera.
Antinea le sonrió antes de irse. Luc la estaba llevando a su casa porque tenía que trabajar al día siguiente. Durante el trayecto su sonrisa desapareció y pensó en la mierda en la que se estaba metiendo. Quién carajos era este muchacho que estaba robandole su libertad... de nuevo. 
-Luc, ¿ya me vas a dar tu número telefonico? - dijo intentando hacer un broma para olvidar sus pensamientos. 
-No señorita Ricci y si sigue insistiendo me van a despedir. 
-¿A cuántas muchachas haz llevado a su casa? - le dijo al recordar las palabras de la ama de llaves de Micca. 
-No sé de qué habla. 
-Yo si, escuché a la ama de llaves diciéndole eso. ¿Quién le prendió fuego a su departamento?
Luc la miró por el retrovisor. Él se había dado cuenta desde la primera vez que lo mandaron a dejarle comida que esta chica era diferente pero no había dicho nada. Pensaba que podían pasar dos cosas, o sería una buena mujer para el Sr. Docong o ella sería un gran problema. Entonces Luc decidió cambiar de tema y jugar con ella -Usted siempre tiene preguntas Srita. Ricci y eso habla muy bien de una persona, sin embargo, no soy la persona indicada para responder sus dudas. Debería de salir más con el Sr. Docong. Intente conocerle. 
-No puedo Luc, siempre hace lo mismo. Siempre me dice "Antinea, carajo..." y cambia de tema. 
-Si, pero porque él esta acostumbrado a eso, ya se lo había dicho. Mire, con las otras la situación era distinta y no me parecían personas buenas, pero contigo es diferente, creo que eres la persona indicada para calmarlo. 
.¿Calmarlo?
-Si señorita Ricci, calmarlo. ¿Además qué sabe de él? Sabe...
-Nada - dijo ella antes de que él siguiera hablando. No sé nada y no sé por qué todos se empeñan en decirme que debería de saber de él. Incluso él siempre está puntualizando que no es posible que no sepa quien es. 
-Además de eso, usted no sabe nada de él ni él de ti. 
Antinea pensó en la historia de su exito, seguro Luc no sabía eso. Después se dio cuenta que en realidad no sabía ni su edad y se reprochó mentalmente porque Luc tenía razón. 
-Esta bien, haz ganado, saldré con él más si me dices de las novias locas. 
-No se preocupe Srita. Ricci, ellas la van a encontrar. 
Antinea se sintió un poco confundida porque pensó en lo mismo, seguro pronto aparecería Sebastian, de nuevo, como siempre. 

***

Ya en su casa le mandó un mensaje a Docong. 
"Salgo del trabajo a las tres, ¿te parece si nos vemos? quisiera platicar" 
No pasó ni un minuto cuándo la respuesta de Micca llegó.
"Claro, paso por ti a tu trabajo". 

***

Micca estaba sentado frente a su computadora leyendo todos los correos electrónicos que tenía. Intentó escuchar sus correos de voz pero no podía concentrarse, sentía la presencia de Antinea por todas partes. Vio que había varios mails urgentes de Lola. 
-Cararjo - dijo. Estaba conflictuado en ese momento, sabía que los problemas iban a empezar. Abrió el primero. 
"Micca: hable con mi papá, vamos a dejar las pinturas en los museos, le he pedido eso por el amor que te tengo.  Sé que fui yo quien se fue pero creo que deberíamos de hablar acerca de lo que paso. Marcarme."
Suspiró y abrió su correo electrónico personal; más mails. 
"Micca, Soy Joanna, nos conocimos hace dos meses y medio mas o menos y nos la pasamos increíble en Marrakech, esperaba que volviera a pasar pronto pero no me marcaste y haz dejado de escribirme. Ojala puedas contestarme." 
otro más
"Micca, no soy tu maldita empleada, nuestra relación de seis meses no puede acabarse así. ¿¡Qué coños!? Me mandas una carta membretada y un cheque de liquidación como si fuera tu puta empleada, o ¿es eso? siempre fui tu empleada puta ¿verdad? ¿Quién carajo te crees? Te voy a hundir Micca, lo voy a hacer a menos que hablemos y me expliques qué está pasando. Hace apenas un mes todo parecía que iba bien y ahora me mandas estas pendejadas. Además bloqueaste mi número telefónico, investigue. O nos vemos, o voy a presentarme a tu oficina. Atte. Lisa"
-Carajo - dijo de nuevo esto iba a causarle muchos problemas. ¿Qué pasaría si Antinea se enteraba? No quería que supiera nada de eso. 
Abrió un último mensaje de un remitente desconocido
"¿Quién es la nueva Micca? ¿otra bonita cabeza hueca a quien vas a mantener al margen con dinero que no te pertenece? Esta parece diferente, veo como la vez. O quizás a penas la estas enmarañando en tus redes para después poseerla y desecharla como todo. Tu vida es una serie de eventos afortunados que cambiará pronto porque ese lugar que tienes debería de ser mio. Te voy a quitar todo."
Negó con la cabeza, sabía exactamente de quién era ese mail; de su tío. Lo culpaba por todo. Sus tías se habían conciliado con la familia después de casarse con sus esposos ricos; su tío era otra historia. 
Cerró la computadora, miró el reloj y decidió irse a dormir. Quizás el olor de Antinea aún perfumaría las sabanas de su cama y eso lo relajaría. Tenía que arreglar todo eso y tenía que estar seguro que ella era la indicada antes de revelarle todo acerca de él. 
Tomó su teléfono  y miró de nuevo el mensaje mientras sonreía para él. En ese momento era como si nada le importara. 







lunes, 16 de junio de 2014

Cap. 10

En su casa, Antinea descubrió que era escalofriantemente fría. Todo estaba organizado y perfectamente limpio. Mientras Micca se bañaba, ella caminó por todo el departamento como si fuera suyo. Uno de los cuartos parecía una sala de cine con una gran pantalla, un librero con varias películas y un sofá que se veía muy cómodo. El siguiente cuarto que encontró tenía la puerta cerrada, la abrió y vio un escritorio: seguro era su oficina en casa. Había varias computadoras, y un gran librero. No pudo resistir la tentación y comenzó a ver los libros que había en ellos. Algunos de ellos eran muy interesantes de arte, de negocios etc.  Empezó a sacarlos uno por uno y a dejarlos en el piso. Después los hojeo y los dejo abiertos. Agarró un papel del escritorio y empezó a escribir sus ideas. No supo cuánto tiempo estuvo ahí ni cuanto tiempo Micca la vio por estar sumergida en sus pensamientos. Sólo, de repente, escuchó la voz de una mujer hablandole a Micca. 
-Perdón, - le dijo levantándose. No sé si no debería de haber entrado pero no sabía qué hacer. ¿Cuánto tiempo llevas viéndome?
-No sé - le dijo él sumergido en su sensación de felicidad. 
-¿Quién es ella? - dijo Antinea quien ahora miraba a la persona que estaba atrás de Micca. 
-Ah, ella es la ama de casa. Ella es la única que viene y es la que hace que este lugar sea perfecto. 
-Ah, bueno, - dijo mientras veía la cara de desaprobación de la ama de llaves - creo que me iré a bañar y a vestir. 
Antinea desapareció rápidamente, no soportaba la mirada del ama de llaves. 

***

-¿Otra Micca? 
-No me digas nada June. 
-Si, si te digo, la última hizo un desastre aquí, casi quema el departamento. Esta vez no voy a hacerme de la vista gorda. Tú mamá me dijo que te cuidara y eso voy a hacer. 
-June sólo haz tu trabajo carajo. 
-A mi no me dices carajo, ya sabes que a mi tus cambios de humor me van y me vienen.- le dijo amenazadoramente - Además la dejas que ande paseándose por dónde sea, la conoces si quiera o la recogiste de algún bar? 
-Basta, te va a escuchar. Ella es diferente. 
-No, ninguna es diferente, quieren tu plata Micca, todas quieren tu plata. 
-Ni siquiera sabe quién soy - le dijo con un aire de tristeza. 
- No creo que este bien que la traigas, habíamos dicho que no más mujeres aquí. Voy a tener que decirle a tus padres antes de que esto se vuelva algo conflictivo como siempre. 
-Te preocupas demasiado June -dijo y de pronto comenzó a sonreír al ver en segundo plano, la imagen de Antinea quien traía puesto una de sus camisas amarrada simulando un vestido. 
-Dios Santo - gritó la mujer - la camisa de marca que usted ama - mire nada más. 
-Esta bien, - dijo Micca - le da un mejor uso que yo. Si quieres podemos ir a comprarte algo de ropa. 
-Con permiso, me pondré a hacer lo que me toca - dijo el ama de llaves indignada por toda la situación. 

-¿Entonces, no me recogiste de un bar?
-Escuchaste eso, carajo. 
-Tranquilo. Pudiste haberlo hecho, sería un escenario totalmente posible.
Micca se sintió incomodo, se sentía incomodo cada que pensaba que quizás ella era como una de las muchas que había corrido al día siguiente. ¿Cómo alguien que parecía tan puro podría tener ese tipo de experiencias? simplemente pensar en eso hacía que corriera sangre caliente por su cuerpo, hacía que se sintiese enfadado. Nunca había sido celoso así que desconocía lo que le estaba sucediendo. Las otras simplemente eran sus empleadas y dentro de las clausulas que él ponía, la exclusividad era algo que puntualizaba; ni él ni  la del momento verían a otras personas. Cuando él se cansaba de ellas las despedía y se acababa. Si se interesaba en alguien más hacía lo mismo, no quería tener doble vida. Si quería salir con varias, recogía a mujeres en los bares y dejaba de tener empleadas de turno. No le gustaba cumplir con ningún tipo de responsabilidad con respecto a ellas. No quería que fueran sus novias, ni quería tener que llamarles por teléfono ni estar al pendiente de nada. Luc era quien hacía todo eso y a veces June, su ama de llaves, era quien se deshacía de ellas. 

- Bueno, me gustaría salir de aquí mientras ella hace lo que tiene que hacer. Porque sus miradas me ponen un poco a la defensiva - le dijo. 
-Si, vayamos a comprarte algo de ropa ¿no?
-No debería de aceptarlo pero, me encanta comprar ropa - dijo sonriendo. Ya saliendo le dijo - Oye, ¿qué hay en ese cuarto? No entre. 
-Nada. -dijo nervioso. En ese momento Antinea sólo pensaba en una cosa, saber qué había ahí adentro. 

***
Compró más ropa de la que necesitaba pero a Micca no le importó. Micca la intentó llevar a varias tiendas de grandes diseñadores y ella vio la ropa sin encontrar nada que le gustará. Después ella la llevo a esas tiendas para gente normal y ahí encontró varios vestidos y pantalones. Pensaba que si Micca pensaba regalarle algo tan caro, podría utilizar ese mismo dinero para comprar más cosas que le sirvieran. Regresaron a su casa y el ama de llaves ya había desaparecido. Ella se cambió y prepararon algo para comer; eran a penas las seis. 
-Es increíble el clima - dijo ella mientras comían en la terrasa del departamento. 
-¿Qué tal si vamos a nadar? Propusó Micca
-¿Cómo? ¿A dónde?
-En realidad no es nadar, digo es echarnos un chapuzón. Hasta arriba hay una piscina pequeña techada. 
Antinea abrió los ojos -¿En serio? Pero no tengo traje de baño. 
-Si, si tienes - le dijo y se dirigió a su oficina para tomar una bolsa. 
-Toma - le dijo. 
Dentro de la bolsa había un minúsculo bikini. Antinea lo vio con reproche pero sonrió y se dirigió al baño para cambiarse. 

La piscina era hermosa, el agua era cálida y cuando Antinea se metió sintió como su cuerpo comenzaba a relajarse. Específicamente ese día había hecho mucho calor y toda esa caminata la había cansado demasiado. Micca había subido con una botella de Champagne y dos copas de vino. Cuando la vio comenzó a sentir una sensación de calor que se esparcía por todo su cuerpo. Quería tomarla en ese momento. Ella a su vez estaba provocandolo, mordía su labio mientras lo miraba con sus grandes ojos abiertos invitándolo a que entrara con ella al agua. Él no pudo más así que se quitó la camisa y se metió. Antinea estaba intentando aparentar que era ella quien estaba seduciéndolo pero en realidad era él quien la seducía con su manera de ser, el misterio que destilaba, la forma en que hablaba, y en ese momento cómo empezaba a meterse al agua. Cómo cuándo salió de ella, sus chinos luchaban por retomar su estado natural; él era encantador y destilaba su encanto por dónde pasara. 

Micca pensaba en lo mismo, Antinea era encantadora ante sus ojos. Su distracción, su provocación, su ignorancia. Quería que fuera de él, que ella se compartiera completamente. Quería que ella no tuviera que preocuparse por nada, que siempre tuviera comida, quería protegerla. Sus negros ojos que mostraban seguridad, su cabello corto y despeinado. Era pequeña, se veía pequeña, y era eso lo que hacía que con más ganas él la quisiera cuidar. Ahora conocía su cuerpo, no muy bien pero lo conocía. Sus pechos promedio, su estatura promedio. Lo único diferente a alguien promedio era su delgadez que no sabía si era desnutrición o complexión, eso le preocupaba. Mientras seguía admirándola, no notó como ella se fue acercando hasta estar frente de él. Lo rodeo con sus piernas y comenzó a besar su cuello. Su miembro ya estaba despierto pero no estaba conforme con eso, quería tomarla. 

Antinea sintió de repente esa necesidad de fusionarse con él. Los besos cada vez se hacían más feroces y con más violencia; ella quería que él tomará el control y él se sentía perdido por que con ella siempre le pasaba eso. Provocandolo aun más, Micca sintió un instinto primitivo de tomarla y eso hizo. Metió dos dedos en su vagina mientras la besaba y después frotó su clítoris haciendo que ella comenzará a jadear de placer; estaba haciendo un escándalo de gemidos. 
-¿Te gusta que mande? - le dijo al oído haciendo que ella se retorciera aún más de placer. Era como si algo lo hubiese poseído y la misma virilidad que presentaba en los negocios se hubiera extendido ahí y ella estuviese ahora a su merced. 
-Cógeme - le dijo ella. 
-No, todavía no. - dijo aún más serio y continuó frotando su clítoris creando olas de placer en su interior. Siguieron manoseándose un rato más, él quería poserla como los animales lo hacen. Quería que lo sintiera completamente. Quería reclamarla suya y crear ese vinculo adictivo que ella tenía sobre él. De repente se detuvo. -Salte- le dijo. 
Antinea estaba desconcertada de lo que acababa de pasar, quería su orgasmo y estaba siendo privada de él. 
-Vamos a jugar un juego. Haz lo que digo y si te portas bien, te doy tu orgasmo. 
Antinea tragó saliva e intento regular su respiración. Era como si él acabará de leer sus pensamientos. Hizo exactamente lo que dijo. Ambos se salieron y se secaron con las toallas. Después él tomó su mano y le chupo un dedo. Un escalofrió recorrió su cuerpo, ella podría hacer cualquier cosa que él le pidiera. Micca sintió una necesidad incontrolable de cogérsela ahí mismo. Empezaba a tener una confrontación interior entre sus costumbres y sus deseos. Normalmente la bajaría a su departamento e irían al cuarto de la puerta cerrada, pero las demás ya sabían de antemano qué había adentro. Qué tal si ella, al saberlo, decidía huir. No podía concebir la idea. Por eso estaba tan empeñado en que se enamorará de él para que pudieran estar siempre así, juntos. Él no sabía si estaba enamorado de ella, no le gustaba pensar que sí, pues apenas unos meses que se veían sin embargo, esa extraña necesidad de tenerla cerca era abrumadora y no quería que por alguna tontería ella lo privará de sentirse embriagado de deseo. 

-Te voy a coger aquí - le dijo. 
- Y ¿si alguien sube?
-Nadie va a subir. - dijo mientras agarraba un condón de la mesa (si, había traído condones también).
Ella ya estaba mojada porque la espera la había excitado aún más. Después de escuchar lo que Micca acababa de decirle, su instinto animal la volvió cazadora, entonces se puso sobre él y metió su sexo en el de ella. Él comenzó a jadear, respiraba entre cortadamente y parecía que estaba haciendo un esfuerzo para no venirse. Ella estaba a punto de venirse, él también.
-¿Me puedo venir?- Preguntó Micca. 
-¿De qué hablas? - le dijo eso entre jadeos pero cuando vio que esa respuesta hacía que cambiará la expresión de interrogación de Micca, Antinea afirmó con la cabeza. 
De repente, ella vio colores porque así le pasaba cuando tenía un orgasmo. Minutos antes había dejado de pensar en sí él estaba disfrutando o no, nada más estaba sintiendo y cuando ella empezaba a sentir se concentraba en un solo color y de pronto, el color explotaba y ella gemía de placer. A Micca le hubiera gustado continuar pero al verla así, él también había tenido su orgasmo. 

Permanecieron abrazados un rato y después ella se levantó, se rodeó con la toalla y bajo las escaleras para meterse a bañar. Micca se quedó ahí, mirando las luces de la ciudad pensando si algún día esa mujer podría amarlo y aceptarlo completamente. 





jueves, 12 de junio de 2014

Cap. 9

Antinea entraba a las nueve de la mañana pero a las siete ya estaba despierta. Sentía su cuerpo descansado como hace mucho tiempo no lo hacía. Estaba disfrutando la sensación de ella apoyada en esa cama tan cómoda cuando de pronto se dio cuenta que esa cama no podía ser la suya. Dubitativa abrió los ojos y miró al techo intentando saber dónde estaba. Años atrás, al inicio de esa aventura, le había pasado seguido encontrarse en cama ajena, en departamento ajeno rodeada de brazos desconocidos. Esperaba que no fuera eso, sin embargo su duda se dispersó al sentir el aroma de alguien que conocía. Ahí estaba a su lado dormido. Micca parecía un ángel. Los sentimientos encontrados de Antinea se desbordaban de su pecho y una sensación abrumadora recorrió todo su ser. No entendía por qué no podía controlarse como muchas veces antes lo había hecho. Empezaba a cuestionarse por qué seguía jugando ese juego a sabiendas que cada vez él lograba desarmarla más fácilmente. Había hecho lo que siempre había hecho; ser una patana, ser grosera y cínica y aún así él seguía insistiendo. Habían cogido, y él seguía apareciendo. Se sentó en la cama para mirarlo. Su piel uniforme, sus hermosos chinos negros, su cuerpo perfecto. Suspiró para ella. ¿Quién era él? No sabía nada de él. Ni siquiera se había tomado la molestia de preguntarle quién era, qué hacía. Intentó recordar lo que le había dicho pero era como una página en blanco; se odió en ese momento por su mala memoria. Recordó el restaurante a dónde la había llevado y luego las salas vacías del museo. Recordó cuando Luc le llevó la despensa para que pudiera comer y como ella lo había tratado de gorila. Se sintió avergonzada por su comportamiento pero tenía una explicación para eso. Ya le habían roto el corazón anteriormente y ahora que su vida comenzaba a marchar bien, no quería que una tontería como un enamoramiento unilateral hiciera que todo su equilibrio desapareciera como ya antes le había pasado.

Micca comenzó a moverse y abrió los ojos al sentir que lo miraban. Se quitó el cabello de la cara para verla bien y después tiró de ella para que ella regresará a dormir. 
-Vamos bonita, ven a acá. 
Antinea se dejo llevar por la palabra bonita y se puso a su lado sintiendo los brazos de él rodeandola. Su corazón empezó a palpitar aceleradamente. De pronto se volteó y le plato un beso. 
-Pensé que podíamos quedarnos a dormir nada más por el simple hecho de poder despertar y tener un bulto para abrazar. - dijo él. 
-Si, claro, pero te veías tan apetitoso ahí que me dieron ganas. 
-No vayas a trabajar - le dijo. - Me tomaré el libre y así podemos pasarlo juntos. 
-No puedo, - dijo- espera, le marcare a Jannin, tal vez ya no se siente mal y puede ir.
Se levantó de la cama y se dirigió hacía su bolso. Le marcó a Jannin y habló con ella mientras se paseaba en el cuarto. Micca se levantó para preparar el café matinal. 
-Jannin, hola, oye ¿te sientes mejor? ¿irás a trabajar hoy? Yo sé que había quedado que te cubriría pero surgió algo. 
-Algo o alguien - le contestó ella mientras reía.-Claro, estoy mejor, además estoy harta de estar aquí metida. ¿Cómo se llama?
-¿Quién? 
-Antinea, te conozco. Conozco ese tono de voz, es el mismo que usaste cuando hablabas de tu salida al museo. 
-Si, ya, es él. 
-Mira, yo sé que no somos muy cercanas, y que tú no me consideras tu amiga pero quieras o no lo soy. Iré a trabajar si me marcas en la noche y me cuentas de él. 
Antinea suspiró para ella. Odiaba tener amigas por eso, siempre querían que pasaras horas por teléfono contando cada minúsculo y poco importante detalle de la cita que tenías. 
-Bonita, el café ya está - dijo Micca. 
-Ah! con que hasta bonita eres. Pásala bien  Antinea. 

Antinea se dirigió a la cocina. Quizás era la primera vez en todos esos meses que prestaba atención consciente a Micca y a su vida. La cocina era blanca con negra, todo muy minimista. Micca tomaba su café con el torso descubierto. -¿Acaso eres una broma? - dijo riendo - No había notado lo musculoso que eres.
Micca rió tímidamente como si lo que acababa de escuchar fuese nuevo; sonaba nuevo viniendo de ella.
-Entonces, ¿te quedas?
-Si, supongo, sólo que no tengo ropa.
-Me tome la molestia de pedirle a Luc que te comprará algunas cosas, si no te molesta.
-¿Por qué juegas a ser el novio controlador? - le dijo Antinea frunciendo el ceño. Micca no supo como reaccionar a dicho comentario. Se puso de repente pálido como si temiese que ella se fuera.
-No... no quería darte esa impresión.
-Creo que no te conozco, más bien es eso - dijo ella mientras que bebía de la taza. Ella ni si quiera se había dado cuenta de lo que acababa de sucederle a Micca. -Regreso a la cama, estoy muerta, ¿vienes?
Micca no contesto.
-Anda, hablemos y besemonos.

Primero empezaron los besos pero Micca realmente quería hablar con ella.-Mira, tienes razón, las cosas no pueden seguir así, quiero conocerte en serio. No quiero que pienses que nada más es sexo, porque... -quería decirlo pero no lo hizo. -porque si.
-Lo sé, soy un caos. La verdad estuve en la mañana pensando todo lo que me habías dicho de ti y no tengo ni puta idea de quién eres. La verdad es que me haz agarrado en mal momento. Hace menos de un año terminé con un novio que me causo muchos pesares. Decidí entonces que no quería nada de eso. Y antes de él hubieron otros que nada más me usaron. - Antinea vio cómo Micca empezaba a fruncir el ceño.
-Yo jamás me voy a ir.
Antinea sabía exactamente a qué se refería. -Calma galán no sé trata de eso bueno, si, se trata de joder. Si alguien te coge y se va, no pasa nada. El problema es que no sé iban. El sexo es lo de menos, es algo que pasa cuando estás borracho y la cruda te permite lamentarte lo suficiente. Cuando se quedan a desayunar, me empiezan a visitar, todo eso empieza a ser un problema.
Micca no entendía a qué se refería.
-Mira guapo, no intentes ponerte en mis zapatos, bueno, en los de una fémina,  piensa con eso - dijo señalando su paquete.- O mejor dicho, no pienses en eso, velo como espectador. Imagina que hay una muchacha que te gusta físicamente en un bar. Ella se acerca y se pega a ti. Empiezan una danza para demostrar que tan bien están hechos para copular. Tú tomas el control y la sacas de ahí para terminar enrollandose en la parte traserade tu auto. Al día siguiente, se encuentra parada fuera de tu trabajo, quiere que vayan a desayunar juntos, después en las noches te marca para ver si estás bien. Empiezas a contarle cosas de ti, de tu familia, de tu pasado. Te acompaña en tus momentos más oscuros y un día se da cuenta que ya no puede más y desaparece. Ahí querido es cuando te han jodido, te haz enamorado.
-Pensaba que era por el sexo.
-Ayuda, pero el sexo se remplaza.
-No creo, las mujeres con quienes he salido no han sido así, porque bueno, dejo en claro el tipo de relación que tendremos.
-¿Se enamoraron de ti?
-Supongo
-Ves. Seguro hiciste algo de esa ecuación. Lo haces conmigo, me buscas y me marcas.
-Si pero es la primera vez que hago eso, por eso lo hago tan mal. Siempre las llevo al restaurante a dónde te lleve y... -no terminó la frase.
-Ah es verdad, el empleo que me ofreciste.
Micca se puso tenso. No sabía como iba a continuar la platica ni cómo iba a reaccionar.  -Mira Micca, la verdad no me importa cómo le hayas hecho antes. En algún momento me va a dar curiosidad y querré saber y tendrás que hacer algo más que pasarte la mano entre el cabello y acomodarte los chinos para distraerme. - Micca bajo la mano, era justamente lo que estaba haciendo. -Vamos, a ver si vamos a pasar todo el día encerrados aquí, quiero que me cuentes qué haces. Pondré atención, lo prometo.
-¿En serio no sabes? - le dijo sorprendido.
-No, por qué debería de saberlo.
-Porque todo mundo lo sabe. Por eso hay un grupo de locas fanaticas que quieren salir conmigo. Por eso tengo tanta seguridad.
-El día del museo no tenías.
-El día del museo me escape, necesitaba un respiro.
-¿Entonces?
-Antinea, ¿en serio?
-Si.
-Digamos que compro y vendo obras de arte.
-Habías dicho que trabajaban en relaciones internacionales. Ves, empiezan la serie de mentiras.
-Deja acabo carajo, - dijo estresandose. No sabía por qué con ella se estresaba tanto, como si cada cosa que dijera fuese importante porque ella podría desaparecer en cualquier momento. Se reprochó a sí mismo por decir carajo pero no sabía como sacar su mal humor. - Lo siento, trabajo de cierta manera en relaciones internacionales. Mi abuelo tenía una colección de obras de arte que había heredado de su padre y así quien sabe cuantas generaciones. Esas obras de arte fueron robadas durante la segunda guerra mundial. Mi bisabuelo no se fiaba de nadie. Después de la destrucción masiva de todo, incluso de su espíritu, el creía que si decía algo acerca de esos cuadros, los nuevos dirigentes las tomarían como suyos. Así que el secreto se guardó. Después pasaron a mi abuelo quién también contagiado, un poco, por la mentalidad de su padre, decidió exponerlas siempre en su casa y prometió que no dijéramos nada a nadie. Antes de morir, él ya era un hombre sabio que había visto como el mundo había cambiado y decidió heredarnos a cada miembro de la familia uno o dos cuadros para que nosotros decidiéramos el porvenir de ellas. Mi familia fue quién más recibió, ya sabrás lo que sucedió después. Mi hermana recibió dos, y yo tres, uno para cada uno de mis padres. Al resto de la familia nada más le dio uno; en total eran diez. Mis tíos estaban muy enojados y decidieron demandar a mis padres diciendo que habían sido ellos quienes habían cambiado el testamento. La familia se destruyó por completo y empezaron a pasar cosas raras cerca de nosotros. Entraban a nuestra casa con tal de robarlas. Así que decidimos venderlas. Yo sé que el arte no debería de traer beneficios monetarios y menos si ni siquiera eran nuestros pero gracias a eso mi hermana y yo pudimos estudiar en buenas universidades y ser lo que somos ahora.
-No iba a decir nada acerca de eso.
- Tu cara me decía que iba a haber algún reproche de ese tipo. La familia de mi padre era muy pobre. Y la familia de mi madre también. Ellos se escolarizaron gracias a que vendieron esos cuadros. Tuvimos dinero suficiente para que pudieran estudiar sin preocuparse de quién pagaba qué cosa.
- ¿y tus demás tías y tíos?
-Son dos tías y un tío. Ellas se casaron con hombres ricos. Una de ellas vive en Dubai con su esposo, un gran empresario que tiene el cuadro colgado en su despacho como amuleto de la suerte. Mi otra tía vive en Cannes pero viaja por todo el mundo su esposo es director cinematográfico. Mi tío, en cambio, él esta desaparecido. Intento robarnos los cuadros y después intento hacerlo al museo así que huyó. No sabemos dónde esté.
-¿Y tu hermana?
-Ella vive en Londrés, es bailarina. Y mis papas gracias a la educación que pudieron recibir ahora tienen mucho dinero. Ambos estudiaron administración y gastronomía y bueno, supongo que te imaginas el final.
-¿Y tú?
-Yo fui quién más dinero obtuvo porque tenía más cuadros. Pague mi universidad y estudie relaciones internacionales e historia del arte al mismo tiempo. Conocí mucha gente e hice mis practicas en distintos museos de toda Europa, así que conozco bien como funciona esas transacciones. Aquel día que vi estaba teniendo un mal día. Me metí en un problema por mi ex novia. Su padre comercia obras de arte y como terminamos y fue muy violento el asunto, quería llevarse todas las obras que están ahí.
-Ex novia loca ¿hu? ya empezamos con esas historias. Mejor saberlas de una vez.
-En realidad no quiero hablar de eso, nada más creo que es importante que lo sepas. No hay una, hay varias. Y hay varias más que no eran mis novias pero están locas. También quiero que sepas que nadie sabe esto. Todos piensan que soy un junior que heredo una fortuna de sus padres ricos porque para todo el mundo los Docong aparecimos de la nada siendo ricos. Y es verdad, sólo que eramos de abajo antes. La estrategia que usamos fue que preparamos todo y cuando ya estaba listo y funcionábamos bien, nos dimos a conocer públicamente.
Antinea sonrió, le gustaba como sonaba como un hombre de negocios. -Ya hemos hablado, besemonos ahora -le dijo mientras se le acercaba. Recostó su cabeza sobre su hombro y se quedaron así un buen rato sin moverse, sin hacer nada. Micca pensaba en todo lo que acababa de revelarle a ella, a una desconocida, porque en realidad eso era. Antinea en cambio pensaba que estaba jodida; él la iba a joder en todos los sentidos. Por más que intentaba no repetir lo que siempre le pasaba, parecía que era inevitable. 

martes, 10 de junio de 2014

Royal















Pisaron tierras nantesas los gigantes del Royale Delux.
La abuela, magnifica, paseaba por todas partes en su silla de ruedas.

 


El niñito africano tenía la expresión más triste que jamás haya visto en esta vida.
La celebración se llevó acabo y eramos minúsculos caminando a lado de ellos.
De pronto, la abuela se levantó y caminó.
Estaba cansada de estar sentada en su silla de ruedas
y tomando fuerza
se paró.
Dando paso con su bastón en mano
nos miró a todos bendiciéndonos; quien sabe hasta cuando la volveremos a ver.

Collide

Hola! No había podido hacer nada porque la escuela está matándome pero... me dio curiosidad un libro que apareció de manera aleatoria y voilá! 

Collide 




Gail McHugh 
Pertenece a una trilogía...
Primer libro

Sinopsis:
Tres personajes principales. Triangulo amoroso. Pocas escenas descriptivas sexuales. Muchas escenas descriptivas de la inestabilidad emocional de la chica.

Emily se muda a NY porque su novio Dillon se lo propone y porque acaba de morir su mamá de cáncer y le parece una buena idea empezar una nueva vida. Ella decide vivir con su mejor amiga Olivia y comienza a trabajar - el verano - como mesera en un restaurante. Al destino le gusta jugar con las personas y en su primer día de trabajo, la mandan como repartidora al edificio de las industrias Blake. Gavin Blake ve a Emily por primera vez y no puede ignorar el llamado que ella causa. Poco importa lo que haga el pobre Gavin, Emily esta con Dillon y Dillon y Gavin son amigos. De pronto la pobre de Emily se encuentra en medio de ellos. Con el corazón dividido por voluntad propia, tiene que decidirse entre los dos. 

Critica: 
A mi me gustó este libro porque es fácil de leer - a pesar de que la traducción me perdía un poco. Me gustó el triangulo amoroso porque, chicas y chicos, eso pasa. La manera en que está escrito no es Top pero, reitero, igual es la traducción. Aún así se merece una leída si se quieren escapar del mundo un rato. **Parece más sexual y erótico de lo que es, es más una historia de amor. 


Cap. 8

Pasó media hora y Micca no se había movido de esa habitación, como si estuviese esperando que Antinea regresara. Antinea se había acomodado en su pequeño sillón y estaba quedándose dormida cuando él salió del cuarto. Estaba confundido y su rostro lo delataba, cosa que era muy extraña pues a él nunca le había costado trabajo aislar sus emociones y mostrarse seguro, frío y distante. Antinea abrió uno de sus ojos para verlo y se le erizo la piel. A pesar de la confusión notable en su rostro, se veía guapo y seguro; su hermoso cabello chino ahora estaba todo enmarañado y el mechón que tanto le gustaba caía sobre su frente. El traje que una vez estuvo planchado ahora estaba todo arrugado y él lo portaba de una manera tan desalineada que parecía a propósito. Abrió el otro ojo para verlo mejor y se encontró de pronto sonriendo. Al mirarla, el se relajo un poco. Sabía que tenía que hablar con ella pero sentía que sus palabras se sofocaban cada que intentaba que salieran de su boca. Las últimas palabras que ella había pronunciado lo habían sacado totalmente del estado zen en el que él siempre intentaba estar.
-Hola - le dijo ella tímidamente.
-Hola - respondió él por inercia y mentalmente se reprochó no poder decir nada más.
-¿Quieres quedarte a dormir? - le dijo ella.
-Antinea, -le dijo seriamente pues lo que acababa de decir lo hacía sentir enojado. Todo ese estúpido juego de amistad lo traía harto. - ¿A qué estamos jugando? Carajo. - se pasó la mano por los chinos para quitárselos de la frente.
-¿De qué hablas? - le dijo Antinea ahora muy despierta aunque aún se encontraba desparramada en el sillón. -Eres tú el que viene a mi departamento a mitad de la noche para provocarme. Tú eres el que me busca y me llama y me mandas cosas. Fuiste tú el que me propuso ser su puta, de manera sutil y con otras palabras - dijo en voz baja. -No veo porque te enfadas todo el tiempo.
- Porque...- se detuvo para no terminar su frase "porque eres incontrolable, indescifrable. porque me gustas en serio. Porque eres tan ignorante que no tienes idea de quién soy ni que puedo hacer si tan solo chasqueo mis dedos. Porque mi corazón late al son del tuyo y mi cuerpo reacciona cuando estás cerca. Porque no me quieres."
-¿Por qué? - dijo burlonamente.-  Hablemos entonces con seriedad. No me importa ser tu puta, acabo de comprobar que nuestra química es buena en la cama, así que si eso quieres, por mi está bien, hay necesidades básicas que me gusta satisfacer y hacerlo así es más fácil. Yo no quiero tu dinero, no porque no lo necesite ni porque me moleste la idea de ser la puta de alguien. No lo quiero porque no quiero estar disponible para ti todo el tiempo. Tengo una vida, no muy buena, pero es mía y sólo yo decido cómo administrarla. - Micca asintió. - Ahora, ¿tienes algo que decirme?
-No - dijo, aunque quería decirle muchas cosas.
-Ok, entonces ¿te quedas a dormir? - Micca puso cara de sorpresa - Micca, nada más vamos a dormir. Vamos a compartir mi minúscula cama. Si te molesta que te abrace, puedes poner un cojín para separarnos. No tengo idea que tipo de "relación" enfermiza es la que quieres tener conmigo y no quiero saberla con mucho detalle. Sólo digo que hace frío afuera y no falta mucho para que amanezca, puedes quedarte si quieres. Incluso -dijo sonriendo- me quedo en el sillón y tu duerme en la cama.

Micca no sabía qué responder. Con ella parecía que el tiempo pasaba demasiado rápido. Tan rápido que él apenas si podía comprender lo que ella decía. Sonrió para ella intentado verse lo más seguro que podía y rechazó la invitación. Necesitaba ordenar sus pensamientos.

***

Durante tres días ninguno de los dos le dio noticias al otro. Antinea estaba muy ocupada en turnos dobles ya que Jannin se había enfermado. Jannin no era realmente su amiga, ella no tenía realmente amigas en París, pero le gustaba hablar con ella de cosas superficiales como el clima y qué tan difícil la vida podía ser. Ellas eran parecidas pero diferentes. Jannin era de piel oscura con cabello rizado y unos ojos color miel que hacían que, aunque no era usual, le dejaran propina los clientes. Siempre salia con varios teléfonos a la semana y muchos clientes se habían hecho regulares nada más para verla. Ella hacía que el ambiente estuviese siempre agradable. Antinea trabajaba también con otras chicas, pero al no encontrar nada especial en ellas, ni siquiera recordaba sus nombres. Esa semana Jannin se había enfermado quién sabe de qué pero parecía grave. El doctor no había encontrado nada excepto un desequilibrio nutricional lo que le causaba ascos constantes y fiebre por lo que un día de reposo, según el doctor, bastaría. Pero al día siguiente cuando regresó no pudo estar cerca de la cocina porque el asco regresaba y nada más pensaba en cómo llegar rápido al baño para vomitar todo lo que había en su interior. Por eso, cuándo Antinea se enteró, no dudo ni un segundo en pedir que le dejaran cubrirla para que no fuese a perder su trabajo. 

Esa noche, Luc la esperaba a fuera. 
-Señorita Ricci, me mandó el Señor Docong para que la lleve a su casa. Le pide una disculpa por no llamarle antes pero ha estado ocupado trabajando. 
-Hola Luc, no quisiera aceptar que me lleves a mi casa pero estoy muy cansada como para pelear por eso. Y no quiero que Señor Psicotico empiece a llamarte por el auricular del odio -le dijo sonriendo. - Además creo que si me subo al metro me quedaré dormida ahí mismo y no es nada agradable despertar diez y ocho paradas después desorbitada y sabiendo que quizás ya no haya metro de regreso. 
-Suena como que ya le  ha pasado - le dijo intentando sonar serio mientras sonreía . 
-Oh Luc, me han pasado muchas cosas en esta ciudad maldita. 

Subió al coche y se quedó dormida como lo había predicho. Cuando la despertaron, ella no se encontraba en su departamento sino en otro lado. Apenas abrió los ojos para protestar pero realmente estaba cansada así que nada más miró a Luc con desaprobación para después encontrarse con los azules ojos de Docong.
-Quisiera pasar la noche contigo, te marque para llamarte pero estabas dormida así que decidí que deberías de venir. 
-Disponibilidad, - le dijo casi en susurros - no puedo estar disponible para ti  cuando quieras, tengo una vida. 
-Lo sé, y tienes un trabajo y esta semana haz hecho turnos dobles y mañana empiezas a las nueve de la mañana. Y estarás ahí. Nada más quería...
-Yo también - le interrumpió. -quería un bulto a lado de mi. Te he extrañado. 
No dijo más. Micca estaba feliz de poder tenerla para él esa noche. Con ella no sentía esa necesidad de poseerla sexualmente, nada más quería abrazarla y hacer que su vida fuese más fácil. Sólo que ella hacía todo mucho más difícil. 


miércoles, 4 de junio de 2014

Cap. 7

Tres días más tarde Antinea le marcó a Luc pero el número no existía. Inmediatamente le marcó a Micca pero este no respondía así que buscó en el directorio telefónico y como si fuese el destino encontró el teléfono antes de que desertara en su búsqueda.
- Oficina del Señor Docong, en ¿qué puedo ayudarle?
-Quiero hablar con Micca
-¿Quién lo busca? - dijo la recepcionista malhumorada como si al escuchar el nombre de su jefe todo el buen humor se hubiese esfumado.
-Ricci, Antinea Ricci.
-El Sr. Docong está en una junta pero yo le digo que le hable.
-Espere, ¿Heds, Luc Heds sigue trabajando para él?
Se escuchaba la respiración pesada de la recepcionista. -Si. - contestó.
-¿Me daría su teléfono?
-No me permiten dar esa información pero le diré al Sr. Docong que le marque. ¿Algo más?
-No, nada más - le dijo Antinea y colgó.

La tarde pasó tranquila. Antinea había ido a trabajar en la mañana así que podría descansar toda esa tarde. Además tenía dos días libres en el trabajo por días extras que había hecho unas semanas atrás. No sabía muy bien qué haría pero le harían muy bien esos días ya que entre el trabajo y los constantes mensajes nocturnos con Micca, las ojeras de sus ojos comenzaban a parecer síntomas de alguna enfermedad. Por ahí de las nueve se  encontraba a punto de dormir; la pijama puesta, el té caliente en la mesita de la cama, la computadora proyectando una película random que había escogido. Sus ojos comenzaban a cerrarse cuando su celular vibro.
De Micca a Antinea <No he sabido nada de tí, ¿estás bien?>
De Antinea a Micca <Te marque al celular y me desviaste la llamada, te deje recado con la recepcionista> Antinea no tenía ganas de hablar con él. Había estado esperando toda la tarde que le marcará y no había habido señales de su parte, ahora ya no quería hablarle.
De Micca a Antinea <No me dijeron nada> Paso un minuto, pasaron cinco minutos <¿Para qué querías comunicarte conmigo? pasó media hora <¿Estas bien?>...
Antinea no le había respondido, estaba viendo la película. Había preferido hacer eso porque se sentía enojada aunque no sabía por qué. A veces sentía enojos contra él aunque ni siquiera salían tanto. De pronto sonó el timbre, ¿Quién podía ser a esa hora? Se levantó de su cama, y caminó hasta la puerta para abrir de manera automática. Pensaba que quizás sería un vecino pues nadie que no tuviese la llave podría entrar dentro del edificio.
Cuando abrió la Puerta Micca estaba ahí, sudado y cansado pero ahí.
-¿Qué haces aquí? - le dijo Antinea.
Micca no tuvo tiempo de responderle porque sin que él lo quisiera, su cuerpo había reaccionado al ver a Antinea. Se había acercado a ella para saludarla pero su brazo había rodeado su cadera y la había atraído hacía él de tal manera que sentían la respiración del otro. Antinea quiso protestar pero antes de que ella pronunciara palabra, sus labios fueron sellados por los de Micca quién, como poseído, ahora tenía la mano en el cuello de Antinea como si temiese que si le daba oportunidad ella huiría.

El talón de Aquiles de Antinea eran los besos, especialmente ese tipo de besos dominantes. Rodeó con sus manos el cuerpo de Micca para atraerlo al departamento y cuando este estuvo dentro, como pudo, cerró la puerta. De pronto él se alejo precipitadamente -Perdón - dijo, - no sé qué fue eso.

Pero era muy tarde, algo en ella se había activado y no iba a parar hasta que satisficiese su necesidad básica.
Le agarró la mano y lo llevó al cuarto. -¿Qué haces?
-Calla - le dijo mientras seguían besándose y metiéndose mano como si no pudiesen controlarse.
La ropa de él cayó tan rápido como la ropa de ella. Antinea se arrodillo y el miembro erecto de él entró en su boca. Le gustaba eso, le gustaba joderla por la boca y ella le gustaba que la cogieran así. Micca estaba demasiado excitado y no podía controlarse, mientras ella seguía arrodillada, cogió su cabello y aumento el movimiento de sus caderas, casi la estaba ahogando. Antinea estaba igual de excitada que él sin embargo, no vio venir cuando él la levantó y la aprisiono contra la pared. Sintió su cuerpo musculoso en su espalda, su respiración entre cortada mientras le besaba el cuello, sus manos palpándola por todas partes. De repente, ella soltó un gemido ahogado intentando reprimir el placer que había sentido al ser penetrada. Los movimientos de ambos comenzaron a tomar ritmo, cada vez se volvían más violentos, y sus cuerpos más demandantes pedían a gritos la liberación orgasmica de la energía contenida. Micca estaba a punto de venirse cuando se detuvo precipitadamente para moverse lentamente pero Antinea tomó el control; qué importaba él, ella quería su orgasmo. Si no lo obtenía desarrollaría una obsesión terrible por él. Sin embargo, pensar en todo eso hizo que ella perdiera el ritmo y mientras lo retomaba, sintió como el cuerpo de Micca se torcía con espasmos marcados mientras la abrazaba, él había acabado, ella estaba jodida.

El momento post-coito siempre es incomodo; uno no sabe qué hacer. Antinea se puso unos shorts y una camisa cualquiera y salió del cuarto para fumar un cigarro. Abrió la ventana y se sentó a lado mientras ponía en su ipad una música de fondo. Micca se vistió como pudo y se quedó sentado en la cama mirando hacía el infinito. ¿Qué acababa de hacer? se dijo. Antinea le gustaba mucho y quería algo serio, pero no sabía cómo hacer eso. Se levantó de la cama y salió del cuarto sin saber cómo actuar. Nunca hacía eso, siempre cogía dónde él tenía el control.

-Supongo que así cerramos el trato -dijo Antinea mirando hacia la calle.
-¿De qué hablas?
-De ser tu puta. - dijo burlonamente - tú me das comida, yo te di... bueno - rió.