domingo, 4 de mayo de 2014

Europas

Europas Melancólica es el sobrenombre que me pusieron los habitantes del continente americano. El nombre fue seleccionado de manera aleatoria intentando mostrar cada una  de mis características. En realidad, fue más sencillo, había emigrado a Francia y siempre estaba melancólica. Muchos de mi continente piensan que venir acá es algo difícil pero una vez que pisas estas tierras, lo único que puedes hacer es caminar traspasando fronteras invisibles de país en país. Sin embargo, no es así. El turista hace eso, el que viene de residente se topa con muchas dificultades como existir y pagar la vida día a día. 

Esta semana vine a Paris, la ciudad del amor. Y ese amor, creo que nace a partir de la vibra que emanan los turistas que la pisan. El asombró que tienen cuando pisan cada calle, y ven cada monumento. O cada fotografía que toman de alguna escultura, o algún monumento o incluso de alguna puerta con cierto grabado extraño. Pero hay más que eso. Paris huele diferente. Uno huele diferente aquí. Es una mezcla de olores horribles pero soportables. Sus calles están llenas y siempre hay filas, en todas partes. 

Me quedo en el departamento 11, creo. Cerca de la Bastille. No me quejo, esta padre aquí. Hay tantas cosas que hacer qué mi cabeza se satura de información y no a dónde ir. Por eso fui a fnac y compré un libro turístico de Paris dans quelque jours (en algunos días) y me dispuse a re descubrir aquí. 

 

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