1 Nov 2014
Ayer fui a una fiesta con dos amigas, una mexicana y una colombiana. La fiesta era de otra mexicana que se acaba de casar con un francés- ambos en una onda muy zen/yoga- nos recibieron muy felices y llenaron su departamento de latinos y franceses quienes bailaban al son de ritmos pegajosos y comentaban cosas sobre la vida; fue horrible.
Me he vuelto una amargada, o he de extrañar a mis amigos, con mis salidas y hacer las cosas que me gustan. Esta chica casada a la que llamaré A, gritaba todo el tiempo una onomatopeya de algún animal mitológico (probablemente) o más bien sonaba como Balu "wapididu-wapididu" mientras decía que todos debían, DEBÍAN, bailar. Lo más gracioso de la noche, o bueno, lo más simpático para mí fue cuando empezó a hacer que todas mis amigas bailaran y cuando se acerco a mi, me miró con una cara de terror como si mis vibras negativas abrumaran su existencia y decidió retirarse y seguir bailando lejos de mi. No estaba de humor, camine todo el día en cementerios sacando fotos, como actividad del 31 de octubre.
Después de eso llegó otra compatriota que aprovechó mientras tranquilamente contaminaba el ambiente con humo, para contarme cómo, por azares del destino (falso), conoció a su esposo francés y vivía La belle vie (falso). Sé qué tan complicado es vivir acá y sé qué tan complicado es tener pareja acá. Digo, por más que quieras vivir en una burbuja, aquí no sé puede. Entonces me encontraba entre la chica loca que gritaba "wapididu-wapididu" y la otra que me contó que estudió francés y que después su maestra le dijo que debía continuar practicando y por internet encontró al amor de su vida; y digo, esta bien pero... ¿pa' qué me cuenta? < amargada alert! >
En fin, fuera de eso, mis amigas son un amor. :)
El cementerio estuvo bien, aunque había una extraña viejita que parecía que iba a morir de la tos de perro que traía y después nada más se escuchaba el eco de su tos :/
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