martes, 18 de noviembre de 2014

Diario de becca

18 Nov 2014 

Hoy ando bien bien enferma, desde el sábado tengo una gripa de perro que no me deja respirar. Cuando niña, me dio una gripa así y por no cuidarla (es decir por automedicación de mis papás), no tenía temperatura y termine con bronco neumonía, dos semanas hospitalizada. 
Por eso decidí ir al doctor y cuál fue mi sorpresa, qué como siempre, me tratan de loca. Y ojalá así fuera, pero no. 
Un muchacho de mi edad o más joven que yo me pidió pasar al consultorio. La doctora con corte bob y lentes gigantes, de unos 50 años, me dijo que su "interno" iba a ayudarla. Me pidió que me sentará y me dijo, bueno, él la va a examinar, quítese la ropa y quédense en ropa interior. Yo traía dos sweateres, una camisa, un chaleco, y mi abrigo con mi gorro y mi bufanda. Me quite las prendas y bajo todo eso, mi piel sudorosa quedó expuesta para que el interno me revisará. Me miró la garganta y dijo que no tenía nada, revisó mis pulmones y dijo que no se escuchaba ninguna anomalía, me violo el oído porque aparentemente no encontraba mi conducto y después concluyó que estaba en perfecto estado. Después de eso, me quede sentada escuchando mi diagnostico,,, nada. Me dijo que me vistiera y me mandó un jarabe para la tos, y paracetamol. Me dijo que en dos semanas, quizás, me sienta mejor. 
Yo sigo enferma, tengo muchísimo trabajo lo que resta de la semana y pues... a tomar paracetamol. 



Vive la france. ¬¬

lunes, 17 de noviembre de 2014

Diario de Becca

17 / nov / 2014 
Se está quemando mi país. 
Arde en fuego.
La gente desaparece
y aparece tres metros bajo el suelo..
Te condenan por pensar,
por hablar, por estudiar.
Te condenan por cualquier cosa,
suben los precios de la vida
y los sueldos siguen igual.
Y entonces la gente quiere que arda en llamas
cualquier cosa,
cualquier persona.
...
mi país está ardiendo en llamas. 

jueves, 13 de noviembre de 2014

María

"No podía ser, simplemente él y yo no puede ser" pensó. La realidad era la siguiente, entre ellos dos no podía haber nada no porque él acabase de ser papá o ella estuviese planeando su boda; no podía ser porque no quería que fuera. Era consciente de la gravedad del asunto, y de cómo sus pensamientos la traicionaban constantemente. Sin embargo, eso no hacía que no pudiera mirarlo de frente cuando se encontraban en el trabajo, o que le dijera buenas noches que pases buen día cuando se iba. Lo que se había acabado desde casi el inicio eran los mensajes encriptados que se enviaban; las sonrisas en los pasillos, las casualidades en la fotocopiadora. La regla principal era la siguiente: jamás debería de permanecer en el mismo lugar, sola, con él. Definitivamente era un no, era un simple crush unilateral del momento. 

Llegó esa mañana más decidida que nunca para ignorarlo pero no paso así. La primera junta, él se sentó a lado de ella ignorando que su corazón se aceleraba y su cuello se tensaba. Después cada quién fue a su oficina y a la hora de la comida, se encontraron en el mismo restaurante - unas cuadras más después de la oficina- dónde él estaba sentado con su equipo de trabajo. Ella tuvo que comprarse algo para llevar y comer en una banca soportando el frío de la época. 

-María, ¿me haz estado ignorando? - le dijo sonriente cuando ambos, tomaron el mismo elevador. 
- No - mintió. 
-¿Leíste el último mail de Brandon? Parece ser que nos vamos de convención. 
-No, - dijo pensativa - ¿quienes van?
-Tú y yo. - sonrió. -Vamos a presentar el nuevo producto. 

María salió del elevador en automático. Se miró en el espejo de su coche y estaba sonrojada, sin embargo no se sentía así; estaba helada. Llegando a su casa, miró su correo electrónico. Oliver tenía razón, partirían la siguiente semana. 

Además de las juntas obligatorias y comidas juntos, María intentaba no pasar mucho tiempo con él. Tomaron juntos el tren y logró que estuvieran no sólo en asientos separados sino también en vagones distintos. La sorpresa llegó cuando, en el hotel, se había hecho una reservación de un cuarto con dos camas. Respiró profundo, no había problema, cada uno dormiría en su cama, cada uno haría sus cosas y fin de la historia. Eran dos días nada más. 

Esa no durmieron, regaron por toda la habitación los planes del producto; repasaron la presentación y se fueron así como pudieron a presentar. Después pasaron el resto del tiempo intentando poner atención a lo que estaba pasando porque estaban muy cansados. A las 4 de la tarde ese día había acabado. Los habían felicitado por sus ideas innovadores e incluso habían añadido que "hacían muy buen equipo". 
María estaba agotada y Oliver también. María llegó y se tiró en un pedazo de cama que no tenía papeles. Lo que Oliver hiciera era su problema. Tres horas después sintió el calor humano que tan bien conocía. Sonrió pensándose en su casa,  seguía que uno de los dos se levantará y si tenía suerte y no era ella, el aroma a café impregnaría todas las habitaciones. De repente recordó que no estaba en su casa y abrió los ojos; Oliver la estaba abrazando. Intentó zafarse, quería levantarse e irse. 
-Espera María, quiero descansar un poco más. Ya en un rato nos vamos a cenar. 
María respiraba profundamente. Sentía como el corazón le palpitaba más rápido. Sentía también esa conocida sensación de abstinencia que había entre sus piernas. Quizás eran amigos y ya, de esos amigos que tienen mucha confianza. 
Pasó quien sabe cuanto para que Oliver se despertará. De repente sintió su cuerpo atrás de ella y sintió el miembro erecto de su colega pegado a sus pompas. El deseo aumentó, impronunciable pero palpable. Oliver se dio cuenta de eso y se sentó en la cama de un salto. 
-Lo siento mucho - le dijo.
-No te preocupes - contestó María - dicen que eso pasa cuando los hombres se duermen, Acción involuntaria - dijo sonriendo. 
-¿Acción involuntaria? -repitió Oliver. -No entiendes nada - dijo y se fue sobre ella; la beso y la beso como hace mucho no la besaban. Esos besos llenos de deseo. Como si fueras adicto y sólo los labios de la otra persona calmaran tu sed. Ella no se movió pero le correspondió. De repente el cuerpo de Oliver estaba sobre ella moviendo sus caderas; ella hacía lo mismo. 
Él comenzó a tocarla por todas partes. Como si ya no pudiera más y ella se quedó ahí, inmóvil, dejando que el toque de él se convirtiera en electricidad al contacto. Oliver se bajo los pantalones, María hizo lo mismo; la penetró y ella gimió.  Sus cuerpos se coordinaron perfectamente para que ambos alcanzaran el climax al mismo tiempo. Los dos cuerpos desnudos, sudorosos y cansados permanecieron abrazados hasta el día siguiente. 
María despertó con el olor a café en la habitación. Oliver estaba bañándose, cuando salió la besó y le pasó su café. Ella estaba confundida, el no parecía así. Salieron de la habitación como si nada. Se subieron al tren como si nada y llegaron a su ciudad como si nada. 
-Bueno María fue un gusto este viaje. Lástima que regresemos a la realidad. 
Ahora él sonreía, él podía sentir como María se deshacía por él. Oliver agarró su brazo para acercarsela y abrazarla. -Hasta la próxima - dijo murmurando. 
María se quedó ahí, pensativa. Una cosa era segura, "No es que no pudieran, es que no querían". 

lunes, 3 de noviembre de 2014

Pesadilla2



Cada noche iba a acostarme con Thomas. Nos poníamos nuestra pijama, el la pijama elegante blanca que odiaba y yo mi pijama multicolor caliente. Cada noche pasaba lo mismo, nos hacíamos cada uno un té bien caliente y nos íbamos a la cama para calentarnos. A veces nos despedíamos diciendo "Hasta mañana", otras veces ni siquiera podíamos pronunciar palabra alguna y caíamos dormido. Así habían sido los últimos siete meses. Nuestra vida juntos había tomado ya sus hábitos diarios y sus monotonías hasta esa noche que todo cambió. Desperté ese día como siempre, y él estaba a mi lado. Me acerque a él y me sentí horrorizada cuando todo el estaba cubierto de sangre. 
-Carajo - grité - ¿qué paso? Despierta - grite aun más fuerte. 

Thomas despertó como si nada -qué paso? - me dijo y se miró. -Carajo ¿qué paso? - dijo ahora gritando. Se levantó ráidamente y se metió a bañar. Al salir, revisamos su cuerpo, no había nada excepto unas marcas horribles en sus brazos ya cicatrizadas así como largos razguños en su espalda que parecían haber sido hechos varios meses atrás y que sin embargo, meses atrás no los tenía. 
Thomas nunca le ha dado importancia a ese tipo de cosas, siempre me ha dicho que si no es comprensible a primera instancia no debo de pensar mucho en eso así que opte por hacerle caso y seguir con el día. 

La segunda mañana, paso lo mismo. Ahora no solo había sangre en la cama sino también tierra. Me revisé antes de despertarlo y yo estaba intacta. Cuando despertó empezó a maldecir en un idioma que desconocía y se metió a bañar como si supiera qué es lo que estaba pasando; a mi no me dio ni una explicación. Se puso su traje, tomó su café y se fue a trabajar apenas hablándome. Me quede sola en la casa llorando, intentando entender qué es lo que estaba sucediendo. 

La tercera noche me quede despierta. Quería saber qué carajos estaba pasando así que no me tome ni mis pastillas para relajarme ni el té para dormir. Prendí la tele y estuve ahí toda la mañana. Thomas no se movió, no despertó con sangre en ningún lado. 

Pensando que todo había sido una mala broma, dormí la siguiente noche y la cuarta mañana desperté y no estaba. De repente se escuchó la llave de la puerta y fui hacía ella. Al abrirse, estaba él muriéndose. 
-Ponme en la cama - me dijo - y caminamos hacia el dormitorio. 
-Qué carajos hay que ir al doctor, o le llamaré a una ambulancia. - le dije. 
El musito un casi inaudible "no". Me acerque a él y lo que dijo me erizo la piel. 
-Ya sé qué pasa, - dijo suspirando - hay algo que me llama y como sonambulo salgo en las madrugadas y esa cosa extraña me intenta matar y lo logra. Y después no recuerdo nada y aparezco aquí vivo. 
No dijo nada más, cerró los ojos y se quedó dormido. A las 3 de la tarde despertó como si nada. Se metió a bañar y se vistió. 
-Tenemos que hablar le dije. 
-No, mejor que no sepas qué soy y qué es lo que hago. 
Salió de la casa sin decir nada más; las noches siguientes no llegó a dormir. 

Pesadilla Becca Nov 

La isla


La isla era un lugar mítico y paradisíaco. Habíamos llegado junto con otras parejas para pasar una semana de vacaciones inolvidables. La isla estaba hecha para que cualquiera que la pisara se enamorara de ella y se dejara seducir por los placeres que la misma te ofrecía. La primera noche, la calidez nocturna nos abrazó a mi y a mi novio; nos quedamos dormidos en la playa y despertamos abrazados. Mi cabello lleno de arena y el sabor salado en mis labios no me molestaba y a Andrés mucho menos, quien me agarró de la mano para correr a nadar juntos. 

Las demás parejas hacían lo que querían. Era la base de esa isla, podíamos correr desnudos, nadar con ropa, comer los frutos que nos ofrecía la isla o ir a la pequeña cocina para prepararte algo más complicado. Andrés tomaba mi mano como aferrándose a mi, como si, si me soltará fuese a escaparme y eso me hacía sentir segura y querida. 

La segunda noche, otras parejas se reunieron a nosotros en la playa. La fogata que habían hecho, bailaba al son de unos tambores; estábamos de fiesta. Comenzamos a comer frutas y a beber jugo color rojo sabor frambuesa o fresas. Los hombres besaban a sus mujeres violentamente y se alejaban para irse a perder en la oscuridad. Sentí de repente una necesidad de estar cerca de Andrés, lo quería sentir. 

El tercer día, estaba cansada. Las piernas me dolían y un vació en el estomago me molestaba. Comimos pero el malestar seguía y más que hambre era u na sensación de advertencia; algo malo estaba pasando. Andrés fue a la playa a tomar un chapuzon y yo me quede sentada sintiendo el sol abrazarme. Una mujer de mi edad se acercó a mi. -Hola - dijo. Yo miraba a Andrés, él me sonreía y no quería dejar de verlo pero sentía que debía de mirarla. Cuando voltee a verla, ella estaba ... deshaciéndose. Pedazos de piel colgaban de su rostro, de sus brazos. Ella sonreía y seguía preguntándome de mí y yo nada más contestaba con monosílabas. Andrés salió del agua y tomó mi mano para que nos fuéramos, nos despedimos desde lejos; lo único que quería era salir de ahí. 
-¿Haz visto eso? - le pregunté. -Si, - dijo calmado. - Ayer vi a otros muchachos así. -Debemos salir de aquí - le dije. Él no dijo nada, me abrazó intentando calmarme.

El cuarto día yo nada más pensaba en cómo irme de la isla. Andrés en cambió estaba más calmado, como si el pánico de la noche anterior hubiese sido una pesadilla. Yo seguía viendo suspicaz a mi alrededor; todos los demás estaban pudriéndose y así pudriéndose sonreían y actuaban como si nada. 
-¿Por qué estás así? - le pregunté, - tenemos que irnos - dije. 
-No podemos, la isla nos va a comer - dijo calmado. - La única manera es que concibamos a un bebe, la isla nos escogió para eso, por eso, no nos ha pasado nada. 
-Andrés no lo haré. - le dije. 
-Piénsalo, la isla no nos dejará salir vivos. 

Miré al horizonte, no íbamos a concebir un bebe. No ahí, no iba a ser un títere para la isla. Andrés no parecía comprender la seriedad de la situación. Se fue a sentar atrás de mi y me abrazó. 
-Encontraremos como salir de aquí, lo prometo - dijo  mientras ponía su cabeza en mi hombro. 



Pesadilla de Becca 

sábado, 1 de noviembre de 2014

Diario de Becca

1 Nov 2014 

He estado soñando feo, esta noche soñé que una amiga y yo estábamos en una casa cuidando animales de alguien y los animales, con ojos rojos, empezaban a matarse entre ellos. Entonces ella decía que teníamos que dejar que se mataban y los encerrábamos en un cuarto y escuchábamos como gritaban de dolor entre ellos. Y de pronto, me pasaba otro animal y era mi gata u.u y no quería meterlo ahí y se ponía como loca y empezaba a arañarme y mis manos se llenaban de sangre y desperté gritando y sollozando. 
Por eso siempre estoy cansada, porque nunca duermo tranquila. 

Mis terrores nocturnos apestan. 

Diario de Becca

1 Nov 2014 

Ayer fui a una fiesta con dos amigas, una mexicana y una colombiana. La fiesta era de otra mexicana que se acaba de casar con un francés- ambos en una onda muy zen/yoga- nos recibieron muy felices y llenaron su departamento de latinos y franceses quienes bailaban al son de ritmos pegajosos y comentaban cosas sobre la vida; fue horrible. 
Me he vuelto una amargada, o he de extrañar a mis amigos, con mis salidas y hacer las cosas que me gustan. Esta chica casada a la que llamaré A, gritaba todo el tiempo una onomatopeya de algún animal mitológico (probablemente) o más bien sonaba como Balu "wapididu-wapididu" mientras decía que todos debían, DEBÍAN, bailar. Lo más gracioso de la noche, o bueno, lo más simpático para mí fue cuando empezó a hacer que todas mis amigas bailaran y cuando se acerco a mi, me miró con una cara de terror como si mis vibras negativas abrumaran su existencia y decidió retirarse y seguir bailando lejos de mi. No estaba de humor, camine todo el día en cementerios sacando fotos, como actividad del 31 de octubre. 
Después de eso llegó otra compatriota que aprovechó mientras tranquilamente contaminaba el ambiente con humo, para contarme cómo, por azares del destino (falso), conoció a su esposo francés y vivía La belle vie (falso). Sé qué tan complicado es vivir acá y sé qué tan complicado es tener pareja acá. Digo, por más que quieras vivir en una burbuja, aquí no sé puede. Entonces me encontraba entre la chica loca que gritaba "wapididu-wapididu" y la otra que me contó que estudió francés y que después su maestra le dijo que debía continuar practicando y por internet encontró al amor de su vida; y digo, esta bien pero... ¿pa' qué me cuenta? < amargada alert! > 

En fin, fuera de eso, mis amigas son un amor. :) 
El cementerio estuvo bien, aunque había una extraña viejita que parecía que iba a morir de la tos de perro que traía y después nada más se escuchaba el eco de su tos :/