sábado, 27 de septiembre de 2014

Diario de Becca

Sábado 28/09/2014 11:18

Ayer por fin terminó el congreso al que tuve que ir. Estuvo cansado pero conocí personas interesantes que me ayudaron a ver qué... mis ideas son popo y debo de pensar en otra cosa. Esta bien, puedo dejar de obsesionarme con lo que no sé puede resolver <- la historia de mi vida. 

Antes de eso fui a renovar mi visa. La cosa es que cada vez confirmo la idea sobre el mal trato que tenemos los humanos (y puntualizo que vivo temporalmente en un país primermundista que según las leyendas que cuentan los del tercer mundo, es diferente). En fin, fui a renovar mi visa (i.e. titre de sejour). Se supone que abren a las 9 am las oficinas y que ahorita ese lugar es nada más para estudiantes. Unas amigas me recomendaron llegar media hora antes para que me tocará ticket (si, hay tickets aquí) y resulta que llegue a las 8:30 y ya había 55 personas esperando. OSEA! No sé si es flojera o qué carajos pero las administraciones en todas partes son una broma, una broma muy mala. Resulta que la prefectura (que es como el lugar donde arreglas tus tramites aquí) nada más envió a una persona a trabajar y pues nada más había 15 tickets. Y todavía dice la señora que si quiero esperarme no es seguro que pase. Pues no Señora, tendrían que haber por lo menos 40 personas que no tienen sus documentos completos para que pase. Me enfade mucho porque hay que esperar en el frío aparentemente a las 6 de la mañana para que te toque hacer algo que te piden que hagas. 

Es como el otro día que fui al restaurante de la universidad. No hay lugares dónde comer y cuando hace frío de puta madre uno tiene que estar parado en el pasillo comiendo. Bueno, hacía calor aquel día y me quede de ver con mis amigas. Llevaba mi comida, porque no puedo andar gastando 3 euros y tanto diarios. El caso es que la cajera me estaba corriendo del restaurante porque ocupaba un lugar y no hay suficiente espacio. Osea, hay que comer en las escaleras de la universidad o en los pasillo. No es humano ese trato. Pero no haré nada, ya bastante tengo con el día a día para ponerme a defender derechos de otros. 

El congreso estuvo bien, había un coreano que hablaba español y fue muy divertido como maldecía porque había pasado ya tres días sin pronunciar palabra en español. 

No tengo más que decir por ahora, espero el fin prometa algo legendario pero no creo. 


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