jueves, 3 de julio de 2014

Cap. 15

Los ojos de Antinea se abrieron cuando Micca prendió la luz del cuarto. Tapizadas las paredes con tela negra, y pequeños destellos de oro, el cuarto intimidaba con sólo verlo. Micca entró esperando que Antinea lo siguiera pero no, ella se quedó inmobil en la entrada.
-Anda - le dijo con un tono severo - entra - le ordeno. Al ver que no se movía fue hacía ella y le agarró la muñeca para que entrará.
-Me estás lastimando
-Tu también lo haces. - le dijo.
Antinea entró forzada al cuarto. Hace mucho tiempo que no se sentía en peligro; su corazón palpitaba rápidamente y una voz dentro de ella le decía que huyera pero no lo hice. Se quedó ahí, mirando a su alrededor.
No era mentira que el cuarto era tétrico. Había un sillón en medio que podía hacerse cama y uno a lado que era para una sola persona. En una esquina tenía aparatos electrónicos y del otro lado una gran televisión. Todo estaba ordenado de una manera minuciosamente calculada. Del otro lado de la habitación había un closet y a lado de este un biombo decorado con figuras del oriente. Antinea se preguntó qué habría dentro, sin embargo prefirió no preguntar.
-Mira Antinea, esto es por lo que prefiero que trabajen para mí. - dijo y se dirigió hacia el closet. - Desvistete, vamos a ponerte algo más bonito, más bien algo más adecuado a la situación.
Antinea no quería hacerlo pero comenzó a desvestirse. Tenía miedo pero comenzaba a sentir excitación. Una vez que estuvo en ropa interior Micca le dijo que se cambiara atrás del biombo. La ropa que Antinea tenía que ponerse era minúscula. Una pequeña tanga color negro junto con un ligero del mismo color y unas medias de red. Lo siguiente que encontró era un arnés que no supo cómo ponerse.
-No sé cómo ponerme esto - le dijo.
Micca estaba ocupando prendiendo los aparatos electrónicos y haciendo el sofa cama.
-Tenía que haberlo supuesto - dijo sonriendo, aún no me creo que seas inocente - dijo. Se dirigió hacía ella y le ayudo a ponerse el arnés. -Se llama arnés. Te lo voy a ajustar, me dices si estoy apretándolo mucho - le dijo y mientras sus dedos tocaban la piel desnuda de Antinea, comenzaba a sentir una erección.
-¿Por qué estamos haciendo esto? -preguntó Antinea.
-No bonita, aquí no puedes preguntar nada.
-Pero...
-Pero nada - le dijo cerrándole la boca con un beso.
Una vez ajustado el arnés, Antinea se sentía desprotegida. Aunque se decía a sí misma que no había peligro, en su interior sentía miedo. Micca se sentó en el sillón y siguió tomando whisky que había sacado quién sabe de dónde.
-Sal bonita - le dijo.
-No. Ya no quiero jugar así.
-Sal o voy por ti - dijo seriamente.
Antinea salió tímidamente exponiéndose completamente ante él. La visión de ella así hizo que Micca sonriera.
-Si no te quisiera tanto - susurró más para él que para Antinea quién no pudo escucharlo. Él la agarró de la mano y la sentó en el otro sillón hecho cama y después le recogió el cabello para hacerle una coleta alta. Después sacó unas muñequearas con unos  aros metalicos. Le puso uno en cada mano y uno en cada tobillo. Antinea comenzó a temblar.

-Sientate derecha - le dijo y cuando sintió como temblaba se sentó a lado de ella - ¿Tienes miedo?
-No sé. No sé quién eres.
-Por eso quiero que veas esto y experimentes esto. Voy a hacerte exactamente lo mismo que haría con una de las otras para que sepas quién soy. Después puedes decidir si quieres que sigamos saliendo o no. La idea de seguir enamorándome de ti y que un día te vayas me mata. Hoy cuando hablabas con ese reporterucho me di cuenta de eso. Es mejor ponerle fin a esta obsesión enferma que tengo contigo. No te diré que no tengas miedo y tampoco que no te enojes porque lo harás, apostaría lo que quisieras a que lo harás, te pido nada más que sigas el juego. - Antinea asintió y no le quitó la mirada de encima. Estaba cautelosa de sus movimientos, cautelosa y curiosa. Micca le sonrió y se levantó de la cama. Después se dirigió hacía la esquina dónde tenía los aparatos electrónicos. Ajustó el tripie y luego puso sobre de él una cámara que parecía muy costosa y muy profesional. Movió todo y lo puso a lado del sillón que quedaba frente a la cama. Antinea no se movía; podía escuchar su corazón palpitar. Ya le habían pasado distintas cosas extrañas, pero nada como esta. Por más que algo dentro de ella le decía que debería de salir de allí lo más rápido que pudiese, al ver la silueta de Micca moviéndose con tanta gracia, esa voz se callaba y una sensación de seguridad y de confianza renacía en su interior.
Micca a su vez estaba conflictuado. Su corazón confundido peleaba una batalla intera pues aunque le gustaba mucho esas practicas masoquistas y la sensación embriagante que destilaba cuando se tenía una sumisa y él tenía el poder, él no quería espantar a Antinea. Se volteo a mirarla y también sus dudas se disiparon al verla así, lista para él. Su piel contrastaba con el cuero negro que rodeaba sus caderas y sus pechos. Aunque ya la había tomado en diversas ocasiones de forma pasional, esta vez era diferente.; él tendría el control. Antinea seguía sin moverse y él fue a servirse otro vaso de Whisky que había en una taburete, de uno de los cajones, saco además un collar que pensaba ponerle. Acercandoselo para ponérselo le susurró en el odio "Lo estás haciendo muy bien" y Antinea se derritió de nuevo expectante por saber qué es lo que seguiría a continuación.
Se sentó en el sillón frente de ella ahora que todo estaba listo y dijo - Siento mucho tener que hacer esto, pero es por mi propia seguridad. Como verás ahí hay una cámara, primero te sacaré unas fotos así. Esto lo hago siempre como seguro de discreción. Yo no me hundo solo, y si por alguna estúpida razón se te ocurre decirle a alguien de lo que hago aquí, esas fotos salen a la luz y créeme que la que sale perdiendo eres tú. -Al darse cuenta de lo imponente que sonaba y cómo ese dialogo estaba ya tan usado por haberlo dicho con las otras empleadas añadió - Eso es lo que siempre les digo, y eso haré. ¿Está bien bonita? -Antinea asintió. Ella no se movió ni poso, no hizo nada más que estar como estatua.
-Ahora, te voy a amarrar, y después te voy a coger y todo lo voy a grabar con los mismos fines.
Antinea quería protestar pero no lo hizo. Estaba demasiado extasiada por la curiosidad se encontraba ya como residente dentro de su cuerpo. De una manera estúpida, confiaba en él y pensaba que todo eso era una experiencia más, si no quería, podía desaparecer como siempre lo hacía. "Para cabronas, yo ganó" pensaba.
Micca la amarró. En realidad lo que hizo fue poner unos candados en los aros metálicos que colgaban de las muñequeras que le había puesto; la mano derecha con el pie derecho y la mano izquierda con el pie izquierdo.Tenía las piernas abiertas, estaba a su merced y al saber eso, el corazón de Antinea comenzaba a palpitar más rápido.
-Voy a hacer que ruegues por mi - le dijo sonriendo. Él aún no se había quitado el traje que traía puesto. Sentada en la cama con las manos y los pies amarrados, Antinea miró como se empezaba a desvestir. Se desabrocho la camisa y se la quito dejando que esta cayera en el piso. Se dejo el pantalón porque se lo quitaría después. Tomó más whisky y feliz y borracho olvidó que estaba con Antinea y pensó nada más en él y en el placer que estaba sintiendo al dominar a una sumisa nueva.






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